jueves, 13 de febrero de 2014

Culmina la excavación de la necrópolis de Maspalomas.


Culmina la excavación de la necrópolis de Maspalomas.
La excavación de la necrópolis de Maspalomas, descubierta en 1988 cuando se construía la autopista del sur, ha culminado tras 25 años desde su hallazgo, la promesa incumplida de reconstruirla en otro emplazamiento y años de abandono en dos naves industriales expuestas al sol y altas temperaturas.
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Tras retomar los trabajos de excavación de los enterramientos para evitar el continuo deterioro de la información arqueológica de estos antiguos pobladores del sur de Gran Canaria, unos 140 individuos, incluido un bebé momificado, el pasado verano el Cabildo de Gran Canaria adjudicó la última fase de la excavación de los últimos enterramientos.


Así, con un presupuesto de 30.500 euros, han sido desenterrados los últimos 18 aborígenes y una cista o enterramiento múltiple en el que se contaban restos de hasta cuatro individuos.

“Por fin acabó la excavación y todo está ya documentado”, informaron a Maspalomas Ahora fuentes del Cabildo grancanario, que ahora permanece a la espera de conocer las conclusiones de los estudios realizados por el equipo de arqueólogos.

La nave que ha albergado los restos este cuarto de siglo es propiedad del Gobierno de Canarias en suelo municipal, así que corresponderá a estas instituciones determinar el futuro de este emplazamiento, agregaron. 

En cuanto al material de la segunda nave, que alberga las estructuras funerarias enumeradas para la supuesta reconstrucción de la necrópolis, de 2.000 metros cuadrados, ha sido cribado para que aquello que se ha decidido que tiene valor sea trasladado por el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana a su destino definitivo y guardado para futuras exposiciones.

En cuanto a los restos de los aborígenes, una parte está ya en el Museo Canario y otra en poder de los arqueólogos que culminan su estudio. 

En cualquier caso, en la nave que contuvo durante dos décadas y media los restos de decenas de aborígenes apilados como loza, entre los que se podía caminar no sin sentir el golpe del paso de los siglos y del sueño eterno interrumpido, hoy “ya no queda nada”.


Vía: Maspalomas