jueves, 27 de febrero de 2014

Los arqueólogos descubren el baño ritual de la antigua sinagoga de Girona.

El 'micvé' data del s. XV y es uno de los pocos ejemplares que se conservan de la época medieval, junto con los de Besalú, Sicilia y Montpellier.

El baño ritual de la antigua sinagoga de Girona.
Un equipo de arqueólogos de la Universitat de Girona ha encontrado el último baño ritual que la comunidad judía tenía en la ciudad. Formaba parte de una sinagoga que ya estaba documentada y que, según unos archivos notariales, los judíos se vendieron en 1492 justo antes de la expulsión.

Después de revisar los documentos, los arqueólogos han empezado a excavar y sólo en dos días ya han localizado los primeros muros que certifican el hallazgo. El 'micvé' o baño ritual estaba situado cerca del patio del actual Museo de los Judíos. Este descubrimiento es de gran importancia histórica ya que en Europa sólo se conservan ejemplos similares de época medieval en Besalú, Sicilia y Montpellier.

El verano de 1492 la expulsión decretada por el rey Fernando contra las comunidades judías obligó a la comunidad gerundense a vender su sinagoga con los espacios comunitarios circundantes. Gracias a los documentos de venta conservados en los archivos, se ha localizado el emplazamiento de la sinagoga en la zona noreste del actual Centro Bonastruc ça Porta, a nivel del patio superior.

El contenido de estos documentos informa de que en este lugar estaban “las escuelas (sinagoga) de la aljama de los judíos, y de las mujeres de los judíos de Girona, donde se hace el oficio según el rito judío, y el hospital y los baños situados dentro de la judería", todo en estancias diferenciadas, pero unidas entre ellas y con unas lindes muy claras, que no ofrecen dudas sobre el punto donde se ubicaba todo el complejo.

Obra del siglo XVII.

En este lugar, el espacio conocido hasta hace poco como cisterna ha sido tradicionalmente objeto de interpretaciones diversas, entre las cuales, la de micvé o baños rituales de la sinagoga fundada en 1435. Ante la evidencia documental, el equipo de arqueólogos de la Universidad de Girona, dirigidos por Jordi Sagrera, que ya se había ocupado de anteriores prospecciones en el call, ha llevado a cabo una nueva intervención arqueológica, efectuada en este entorno entre los días 10 y 21 de febrero de 2014.

Los resultados de la misma aportan datos relevantes sobre la estructura original y el contexto cronológico. Ahora se puede asegurar que las paredes que la rodean por mediodía y poniente son una obra del siglo XVII con reformas posteriores que nada tienen que ver con el espacio original. Sin embargo, ambas se asientan directamente sobre muros más antiguos de origen medieval. Así, en el siglo XV, junto al muro de la fachada del callejón Sant Llorenç, al norte, y el de separación respecto a la finca vecina, a levante, cerraban una piscina rectangular (no una cisterna), con una profundidad de 1,50 metros. Se accedía por medio de un dintel largo y bajo dispuesto en diagonal en el ángulo suroeste y por un rellano de losas de piedra que facilitaba el acceso al agua. La piscina comunicaba directamente con una pequeña cámara adyacente ubicada en el lado occidental, de la cual se ha descubierto el muro de cierre occidental y el pavimento original de adobes rectangulares. Juntos conformaban un conjunto unitario y perfectamente estanco al que se entraba por un única puerta abierta en la pared de mediodía. Se conserva el dintel y el arranque de las jambas. La piscina se alimentaba del agua procedente de un depósito situado a unos dos metros al sur de aquella puerta, espacio que, entonces,  probablemente funcionaba como un patio al aire libre.

El depósito, otro nuevo hallazgo, es una estructura de obra delimitada por muros de piedra y mortero. Presenta una planta rectangular de 110 por 160 cm y una profundidad de 50 cm y está recubierta íntegramente por un buen revestimiento de mortero hidráulico (opus signinum). El fondo no es plano, sino que marca un desnivel hacia el norte hasta un agujero de desagüe que atraviesa la pared norte del depósito en dirección a la sala de la piscina.

Todo el conjunto de estructuras documentadas se amortizaron y se cubrieron entre finales del siglo XV (el depósito) y mediados del siglo XVI (la sala adyacente a la piscina). Los resultados, por tanto, han sido efectivos, y los arqueólogos afirman estar ante los restos del baño ritual o micvé que la población judía de Girona utilizó desde 1435 hasta el momento de la expulsión. Estos hallazgos ponen de manifiesto la importancia del patrimonio judío gerundense y otorgan un nuevo interés cultural y turístico al barrio judío, situando Girona, otra vez, como foco de atención internacional.