sábado, 8 de marzo de 2014

Descubren objetos para un ritual desconocido en una excavación arqueológica de la antigua Lidia.

Uno de los conjuntos de objetos rituales, hallado intacto bajo una casa romana del siglo primero, en Sardes.

Dentro de los dos cuencos, se ha hallado diversos utensilios puntiagudos, una singular moneda y un huevo con un agujero en la cáscara. // Foto: Archaeological Exploration of Sardis / Harvard University.
Se mire como se mire, la antigua ciudad de Sardes es una maravilla arqueológica. Fue la ciudad donde se acuñaron las primeras monedas de plata y oro puro, y la capital del antiguo Reino de Lidia, cuyo último rey fue el legendario Creso, el hombre más rico de su época, según la tradición popular.
Las ruinas de Sardes, en lo que hoy en día es Turquía, han sido una rica fuente de conocimiento sobre la antigüedad clásica desde el siglo VII antes de Cristo, cuando la ciudad era la capital de Lidia, y también de las épocas posteriores en las que estuvo ocupada por griegos y romanos.
Ahora, sin embargo, Sardes ha puesto de manifiesto otro tesoro en la forma de dos enigmáticos conjuntos de objetos rituales, hallados intactos bajo una casa romana del siglo primero, y cuyo significado está resultando mucho más difícil de aclarar que el de las monedas por las cuales es famosa la ciudad.
Cada uno de los dos conjuntos consiste en una pequeña vasija con una tapa, varios utensilios metálicos pequeños con aspecto de agujas, una moneda y un huevo. Uno de los huevos está intacto excepto por el agujero que le fue practicado cuidadosamente en la antigüedad.
¿Qué significa tan extraña combinación de objetos? Quizá no se sepa nunca.
El hallazgo lo hizo el equipo de Will Bruce, de la Universidad de Wisconsin-Madison, quien ha estado excavando en Sardes durante los últimos seis años. Las excavaciones en el lugar están supervisadas por Nicholas Cahill, de la misma universidad. Cahill ha dirigido el trabajo de campo en Sardes durante varias décadas. Ambos yacimientos rituales datan de la era romana de Sardes, hacia el año 70 u 80 después de Cristo.
Bruce y su equipo estaban excavando bajo el pavimento de una habitación del siglo primero, construida sobre las ruinas de un edificio previo, que había sido probablemente destruido por un enorme terremoto en el año 17 antes de Cristo. Excavando bajo el suelo, Bruce y sus colegas encontraron primero una jarra de paredes delgadas, casi intacta, y cerca, una colección de objetos de cerámica en su mayor parte enteros.
Dentro de la colección de cerámica, Bruce empezó a dejar cuidadosamente al descubierto un cuenco que estaba colocado boca abajo, y que resultó estar apoyado encima de otro cuenco. Los cuencos, aún llenos de tierra, fueron retirados con precaución y entregados inmediatamente a conservadores que los limpiaron y encontraron en ellos un conjunto de pequeños objetos puntiagudos, una moneda con un león y un retrato del emperador Nerón, y el huevo intacto.
Los objetos rituales muy probablemente constituían una ofrenda. Los dos conjuntos de objetos fueron enterrados en agujeros en el suelo, después de que la habitación fuera construida.
Si fueron ofrendas, quizá formaron parte de un rito destinado a obtener protección para la casa. Se conservan documentos del Imperio Romano de los que se deduce que se usaban huevos para ciertos rituales.
Grupos similares de vasijas o cuencos, agujas, monedas y huevos aparecieron en Sardes hace más de 100 años, cuando unos arqueólogos de la universidad de Princeton excavaron en el templo de Artemisa. “Hay un paralelismo exacto con lo que encontraron a principios del siglo XX”, subraya Cahill.
La moneda es muy inusual, ya que fue manipulada de un modo muy llamativo. A Sardes se la considera como el lugar en el que se inventó la acuñación en el mundo occidental, primero utilizando electro (una aleación de plata y oro), y más tarde plata y oro puro. Yacimientos próximos de oro hicieron a la antigua Lidia, y especialmente al rey Creso, fabulosamente ricos. Estas monedas de Lidia son muy raras, mientras que las de los posteriores ocupantes griegos y romanos se encuentran de forma habitual.
Pero la moneda encontrada con el huevo es enigmática. Posee un retrato de Nerón en el lado frontal. En cambio, el reverso original fue borrado alisando a martillo el relieve, y grabando en su lugar la imagen de un león, lo cual es muy raro, en palabras de Cahill. Los expertos en numismática nunca han visto nada semejante. La imagen del león es importante porque es emblemática de los reyes lidios y de su diosa madre nativa Cibeles.
El descubrimiento es especial, indica Cahill, porque encontrar objetos de tipo ritual intactos y en su sitio después de miles de años es muy infrecuente, incluso en un contexto arqueológico tan rico como el de Sardes.