lunes, 17 de marzo de 2014

Hallan inscripción con nombres bíblicos en una pieza de la época del primer Templo de Jerusalén.

La excavación arqueológica que lleva adelante la Autoridad de Antigüedades de Israel en la zona de Jerusalén conocida como la Ciudad de David ha anunciado el descubrimiento de un tazón de cerámica con una inscripción en hebreo antiguo conservada parcialmente en la que se hace mención a Zacarías, hijo de Benaía.

Entre los cientos de fragmentos descubiertos, de unos 2700 años de antigüedad, se encuentra una pieza cerámica cuya inscripción contiene nombres que aparecen en el libro de Crónicas.
La inscripción ha sido fechada en el siglo VII antes de Cristo, lo que coincidiría con la época del reino de Judá en la época de Ezequías o Sedequías. Junto con este hallazgo se han encontrado miles de piezas de cerámica, vasijas de barro y otros utensilios que serán presentados este próximo viernes de forma oficial.

En la inscripción aparece el nombre de Zacarías, hijo de Benaía. En el relato bíblico se menciona en 2 Crónicas 20:14, donde se afirma que Jahaziel, hijo de Zacarías, hijo de Benaía, levita de los hijos de Asaf, profetizó ante el rey Josafat que vencerían a Amón y Moab sin necesidad de enfrentarlos en batalla.

Los arqueólogos responsables de la excavación, Joe Uziel y Naasón Zanton, quienes descubrieron el cuenco que pertenece a la época del primer Templo, han explicado que las letras fueron grabadas entre los siglos 8 y 7 antes de Cristo. La inscripción fue grabada en el recipiente antes de la cocción, lo que indica que esta adornaba el borde de la taza en su totalidad.

Mientras que el propósito de la inscripción en el cuenco no está claro, los arqueólogos han postulado que el recipiente puede haber contenido una ofrenda, probablemente dada por la persona cuyo nombre fue inscrito en el recipiente, o, alternativamente, dado a él.

“Aunque la inscripción no es completa, nos presenta el nombre de una figura del siglo VII a.C., que se asemeja a otros nombres conocidos para nosotros, tanto por el registro bíblico como el arqueológico, y nos proporciona una conexión con la gente que vivía en Jerusalén al final del período del Primer Templo”, dicen los arqueólogos, que presentarán este y otros hallazgos en detalle el próximo viernes.