martes, 18 de marzo de 2014

Un toro moderno gigante de hace 700.000 años. Se refuerza la teoría de que tuvieron su origen en África.

Encuentran en un yacimiento de Túnez el cráneo de uro más antiguo hallado hasta ahora. Pesaba unos 1.400 kg. y sus cuernos medían más de un metro.

Vista del cráneo y los cuernos del uro hallado en Túnez desde varias perspectivas.B. Martínez-Navarro-S. Ros/IPHES
Vivió hace 700.000 años en el territorio que hoy es Túnez, pesaba unos 1.400 kilos y sus espectaculares cuernos superaban con creces el metro de longitud. Un equipo de paleontólogos ha encontrado el cráneo de un imponente uro (Bos primigenius), al que consideran el fósil de toro moderno más antiguo hallado hasta ahora. "Es un toro totalmente moderno. Anatómicamente podría parecer un toro de lidia actual pero de tamaño gigante", explica a "El Mundo" Bienvenido Martínez-Navarro, autor principal del estudio.

Y es que, según asegura, este macho adulto es exageradamente grande, mayor que los individuos más grandes de esta especie encontrados en Europa. Por lo que respecta a su dieta, al igual que los toros modernos debía alimentarse de hierbas, probablemente de gramíneas.

La descripción completa de este animal se publica esta semana en la revista Quaternary Science Reviews en un artículo que encabeza Martínez-Navarro, paleontólogo del ICREA (Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats) en el IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social), en Tarragona, y en el que también participa Eudald Carbonell.

Para Martínez-Navarro, este fósil tiene una gran importancia "pues confirma que los toros tienen un origen africano y que forman parte de la ecología humana desde el principio. Han formado parte de la dieta humana desde que se empezó a comer carne", explica en conversación telefónica.

Fósil hallado en 2008.

Aunque el fósil fue encontrado en 2008 por investigadores tunecinos, hasta que no fue restaurado por el equipo de paleontólogos españoles no pudieron estudiarlo en profundidad y concluir que se trataba de un uro. "El cráneo estaba muy fragmentado, así que hubo que hacer una importante inversión de tiempo para restaurarlo", detalla el paleontólogo.

"Al principio los investigadores tunecinos pensaron que se trataba de un búfalo pero no sabían a qué especie pertenecía. Cuando nos mandaron las fotos a mí ya me pareció que podría tratarse de un toro", señala Martínez-Navarro, que examinó por primera vez los restos en marzo de 2009. La restauración, realizada conjuntamente con Gala Gómez-Merino, se prolongó hasta junio de 2010.

Según precisan los investigadores, el cráneo "presenta unos núcleos óseos (cuernos sin la cubierta de queratina), con una longitud cada uno de ellos de más de un metro, 112 centímetros, y una circunferencia de 39 cm. en la base. La anchura del cráneo a la altura de las órbitas es de 30 cm. y la máxima entre los puntos más externos de la curva de los núcleos óseos es de 130 cm. La masa calculada para el individuo que portaba este cráneo sobrepasa ampliamente los 1.000 kg, pudiendo llegar hasta 1.300 o 1.400 kg".

El búfalo africano.

Los autores afirman que se trata del fósil más antiguo de Bos primigenius encontrado en el mundo. Un hallazgo que refuerza la teoría de que el origen de los toros se encuentra en África y no en Eurasia, como se suponía hasta hace pocos años. Según detalla el investigador, se pensaba que los toros y los bisontes evolucionaron a partir de una forma ancestra de estos animales de Eurasia. Pero ahora saben que los bisontes sí evolucionaron a partir de ese animal primitivo, mientras que los toros lo hicieron a partir del búfalo gigante africano de Olduvai (actual Tanzania), Pelorovis oldowayensis.

En 2010, Bienvenido Martínez-Navarro y Lorenzo Rook, de la Universidad de Florencia, encontraron en el yacimiento eritreo de Buia, junto al Mar Rojo, otro ancestro del toro de un millón de años de antigüedad al que denominaron Bos buiaensis.

Según proponen, estos animales dieron origen a los toros modernos de la especie Bos primigenius a la que pertenece el cráneo encontrado en Túnez.

Asimismo, creen que estos animales debieron dispersarse junto con nuestros antepasados hacia el norte de África y posteriormente a Eurasia. "No fue en la primera oleada que salió de África hace unos dos millones de años, sino hace unos 700.000 o 800.000 años", añade.

En Europa, los fósiles de toro más antiguos que se han encontrado tienen entre 500.000 y 600.000 años y están en Italia. En España destacan los yacimientos de Ambrona (Soria), y el de la Solana de Zamborino (Granada), donde se han encontrado fósiles de toros de unos 400.000 años de antigüedad.

Un rico y extenso yacimiento.

El hallazgo de este uro de gran tamaño se produjo en Oued Sarrat, un extenso y rico yacimiento tunecino del Pleistoceno medio que tiene una longitud superior a los cinco kilómetros y por el que discurre el río Sarrat. Además de toros, durante las dos campañas de excavación que han llevado a cabo los paleontólogos españoles han encontrado en el mismo nivel en el que apareció el toro otros grandes mamíferos como hipopótamos, antílopes, rinocerontes, así como abundantes roedores, peces, reptiles, aves y anfibios. También se han hallado otros fósiles de toros, aunque todavía no han podido estudiarlos.

Las excavaciones han sido acompañadas de prospecciones geológicas en el área, en la que también han aparecido abundantes herramientas de las industrias líticas.

En la actualidad, el cráneo de uro se exhibe en el Museo de la Oficina Nacional de Minas de Túnez (un organismo equivalente al Instituto Geológico y Minero de España, IGME).

En mayo, los paleontólogos regresarán a Túnez para emprender una corta excavación con fondos del Ministerio de Economía, pues los recortes presupuestarios han afectado a sus planes y amenazan la continuación de este proyecto. De los 90.000 euros que tenían aprobados para un proyecto de cuatro años, finalmente sólo han recibido unos 20.000 euros.

Vía: El Mundo