domingo, 13 de abril de 2014

El refinado ajuar de una niña romana.

Uno de los más singulares conjuntos funerarios del Museo de Cádiz se localizó en la tumba de una chica de la alta sociedad, en la calle Escalzo. Destacan las piezas talladas en cristal de roca.


Uno de los más valiosos y singulares ajuares jamás localizados de la época del Gades romano apareció en el interior de una gran tumba de sillares recubierta de opus caementicium, en un solar de la calle Escalzo, en el año 1997.

Se trata de un auténtico tesoro datado en el siglo I d.C. que fue depositado como ofrenda en la tumba de una niña o adolescente de la alta sociedad romana, y que fue excavado por el desaparecido arqueólogo Francisco Sibón ‘El rubio’ y por Francisco Blanco. Todos los objetos de este ajuar, que hoy luce en la sección de arqueología romana del Museo Provincial de Cádiz, fueron localizados en una una cista de incineración, con una urna de plomo.

En su interior afloró un conjunto de piezas de gran valor compuesto por pequeñas piezas talladas en cristal de roca -de incalculable valor en la época-, un brazalete de oro, una plaquita de pan de oro, unas pinzas de plata, un ánfora de alabastro de origen fenicio pero reutilizada en época romana, una hydria de ágata, y un ánfora de coralina y figuras de ámbar. Entre las piezas de cristal de roca, que destacan por su rareza, figuran anforillas, balsamario, tocador, y espectaculares representaciones zoomórficas como caracolas, almejas o insectos, entre otras. Un ajuar único en su especie, del que sólo existen algunos paralelos en el Mediterráneo, coindiciendo asimismo por fechas con otros hallados en Francia e Italia.

Para el director de la pinacoteca provincial “la contemplación de este excepcional conjunto despierta nuestra admiración por la habilidad técnica y destreza de los artesanos que tallaron y pulieron las piezas. Sin duda su elaboración requería un grado de especialización importante”. Y es que las piezas exhiben una exquisita factura, hasta el punto de que los expertos no terminan de concretar el procedimiento exacto que utilizaron. En su día la Delegación de Cultura envió a analizar cuatro de estos objetos de cristal a la UCA, a fin de averiguar tal metodología. Se barajó la fundición del cristal de cuarzo, pero ante la inexistencia de la tecnología necesaria en aquella época se apostó por un laborioso método en la talla, lo que parece implicar el uso de herramientas con punta de diamante.

Juan Alonso comenta asimismo que se trata de objetos de “un valor económico muy elevado, sólo al alcance de familias con grandes posibilidades económicas. Por lo que son piezas que ejemplifican el refinamiento de la sociedad mercantil gaditana en el siglo I d.C. y su apego al lujo”, concluye.