sábado, 10 de mayo de 2014

Eli Shukron: «No hay nada igual en todo Israel, este era el castillo del Rey David»

El arqueólogo israelí defiende el hallazgo del palacio del Rey David y afirma que es la legendaria Ciudadela del Manantial.

Imagen del muro hallado junto a Jerusalén, que el arqueólogo identifica con el palacio del Rey David.
Si el anuncio hecho esta semana por el arqueólogo israelí Eli Shukron resulta ser cierto, puede haber hallado la ciudadela del Manantial. Shukron, experto en arqueología bíblica, confirma que ha encontrado el mítico castillo del Rey David.

La Ciudadela del Manantial, cuyo nombre se debe a que la fortificación conduce a un arroyuelo usado antes de Herodes, tiene más de 3.800 años de antigüedad y es el castillo más imponente encontrado hasta la fecha de esa época. «No hay ninguna estructura igual en todo Israel», comentó Shukron, «y cada piedra pesa por lo menos tres toneladas, mientras que los muros alcanzan hasta ocho metros de largo, por lo que tenemos la certeza absoluta de que este castillo-fortaleza fue construido con mucha dedicación».

El mes pasado, los investigadores de la Ciudad del Rey David, el parque arqueológico a los pies de la Ciudad Vieja de Jerusalén, anunciaron el descubrimiento de una ciudadela, aunque no incluyeron las sospechas de Shukron de que podría tratarse del castillo del mito bíblico. Shukron afirma que se ha guiado con la Biblia para llegar a la conclusión de que esta fortificación, cuyas paredes miden casi 15 metros de grosor, es la ciudadela del Rey David.

«Creo con total seguridad que este es el castillo
del Rey David», afirma el arqueólogo Eli Shukron.
El arqueólogo comentó a la prensa israelí que varios trozos de vasijas y utensilios de uso común encontrados dentro de la fortificación datan de esa época. Según la descripción de la Biblia, el castillo daba a parar a un manantial protegido por los muros para evitar que los enemigos asedieran a los que iban a por agua.

«Cuando comenzamos la excavación y vi la inmensidad de las piedras y el tamaño de la estructura me di cuenta de que se trataba de un edificio único, fuera de lo común. En la Biblia se habla de cómo el Rey David baja por una pendiente en su fortaleza, que da a un manantial, igual que esta fortificación», aseguró el arqueólogo. Otra prueba para Shukron es la mención en la Biblia de una carta que el Rey David envía a uno de sus generales en Rabat Amón, la actual Amán en Jordania. «En este pasaje David le dice a su general en Amán que ha tomado la fortaleza del agua, en el sentido de que la ciudadela tenía un manantial», aseguró el estudioso del Rey David.

Según la Biblia, el Rey David tomó la ciudad de Jerusalén de manos de los Jebuseos y se hizo con la fortaleza, que se mantuvo en pie hasta la destrucción del primer Templo en el 587 a.C. «En el texto religioso se dice que cuando David se hace con la ciudadela, le cambia el nombre, que era Ciudadela de Sión, a Ciudadela de David», comentó Shukron.

La teoría de Shukron ha sido rebatida por otros arqueólogos, que, aunque se muestran de acuerdo en que el Rey David es una figura histórica, advierten de los peligros de usar la Biblia como una guía arqueológica. Shukron no ha sido el primero en proclamar el hallazgo del castillo del Rey David. La arqueóloga Eilat Mazar aseguró en 2005 haber dado con los restos de la fortaleza, aunque nunca consiguió probarlo.

«El Rey David fue una persona y ya se encontró la estela de Tel Dan en los noventa en la que se hablaba de la Casa de David, por lo que está demostrado que no es sólo un personaje legendario, sino que fue de carne y hueso», dice Shukron. «Sabiendo que existió y conociendo la Ciudad de David como la conozco después de 20 años excavando aquí, sé que no hay ninguna otra edificación como esta. Teniendo esto en cuenta y las pruebas de que la fortificación daba a un manantial protegido por muros, como dice la Biblia, creo con total seguridad que este es el castillo del Rey David», aseguró el arqueólogo.

¿Verdad o mentira?

La polémica siempre acompaña a los arqueólogos en determinadas sociedades cuyas hipótesis se basan con cierta frecuencia en textos sagrados. Por sugerente que pueda ser una posibilidad, la de haber hallado una fortificación tan singular en Israel, descrita en la Biblia, lo cierto es que la única manera que un arqueólogo tiene de convencer a la comunidad científica internacional es el estricto cumplimiento de un método, y la formulación de hipótesis sobre datos comprobables y publicados. La Biblia no es una guía arqueológica aceptada por todos, y menos fuera de Israel, donde hay estudiosos inclinados no solo a investigar las huellas del pasado, sino también a hacer reconocible su gravitación sobre el presente. Hay que dejar a la ciencia caminar a su ritmo.

Vía: ABC