viernes, 2 de mayo de 2014

Melque, ¿posible paradero del tesoro de Salomón?

El investigador y escritor toledano José Ignacio Carmona, en su último libro, «Santa María de Melque y el tesoro de Salomón», intenta responder a este interrogante.

En la imagen, ermita de Santa María de Melque nevada, en la localidad toledana de San Martín de Montalbán.
El investigador y escritor toledano, José Ignacio Carmona, indaga en su último libro, «Santa María de Melque y el tesoro de Salomón», sobre el posible paradero de los objetos que conformarían el caudal de este rey de Israel, entre los que se encontrarían el Arca de la Alianza, la Menorá o la famosa Mesa de salomón, que habría llegado a la Península Ibérica de la mano del rey visigodo Alarico I tras el saqueo de Roma en el año 410.

Tras muchos viajes y siguiendo muchas pistas, como en una novela de misterio, el autor guía al lector por un recorrido que conduce al antiguo tesoro de los reyes visigodos, al descubrimiento de Guarrazar y a un Toledo donde cábala, magia y misterio concurren hasta llegar a una clave de bóveda: la ermita de Santa María de Melque, en la localidad toledana de San Martín de Montalbán.

Carmona ha desvelado a ABC lo que pretende con este trabajo de investigación, que es «principalmente poner blanco sobre negro» lo que se entiende por Mesa de Salomón e intenta responder a si existió o no históricamente un objeto mítico y legendario como éste. Según explica, esta pieza recaló en Toledo de manos de los visigodos y de la cual parece desconocerse su paradero tras la invasión musulmana de la península por parte de Tarik.

Paralelo a este eje central, cuenta el autor, trascurren diversas tramas asociadas a un linaje relacionado con los carolingios y los merovingios, y que tienen su punto de inflexión en Toledo, «aludida por toda la literatura griálica como ciudad epicentro de un atávico secreto».

También, y en relación a la búsqueda de estos objetos en Toledo, el escritor relata el extraño secuestro que sufrió el diplomático alemán Erich Heberlein Stenzel, cuya gran parte de documentos privados obran en poder de José Ignacio Carmona. Este hecho le sirve para profundizar además en la visita del líder nazi Heinrich Himmler a España y a Toledo.

Y, sobre todo, Carmona indaga en las relaciones que se establecieron entre la «Ahnenerbe», una institución arqueológica y antropológica creada por los nazis con notables influencias del esoterismo pagano y céltico nórdico, y la Comisaría General de Excavaciones, dirigida por el arqueólogo español Julio Martínez Santa Olalla. El objetivo de esta alianza, a su juicio, era un programa de excavaciones en yacimientos visigodos.

Lo que sí está claro con esta investigación, según destaca el autor, es la ocultación, ante la llegada del invasor musulmán, de los tesoros visigodos cercanos a la Corte en Toledo, tal como se constata con el tesoro de Guarrazar, en la localidad de Guadamur. En su opinión, se trata de una maniobra preventiva en el contexto de las alternancias de poder entre los clanes godos y quizá el clan de Witiza, que pensaba ser restituido en el poder, fuera el encargado de su ocultación.

Desde el reinado de Witiza.

Sin embargo, según explica Carmona, al no ser restituido en la corona el clan de Witiza, pero como aliados de los árabes, recibieron en pago, entre otras muchas fincas, la zona de la Sisla y parte de los Montes de Toledo, además del tesoro llamado monetario —las coronas de Guarrazar— y el antiguo, del que formaría parte supuestamente la Mesa de Salomón.

«Obviamente, si las coronas aparecen en Guarrazar, no es disparatado pensar, por proximidad, en su complejo gemelo, Melque, para ocultar el tesoro de Salomón», manifiesta el autor del libro, que dice que estos dos lugares están unidos por un antiguo camino secundario romano, la vieja Alpuebriga. Además, recuerda que esta es una zona orográficamente idónea para el escondite por la abundancia de cuevas y antiguas minas romanas que formaban la vía o valle del plomo.

Asimismo, la Mesa de Salomón sirve a Carmona como pretexto o vehículo narrativo para hablar de otras cosas relacionadas no solo con la sugerente bailía templaria de Montalbán (Melque y Castillo de San Martin de Montalbán), sino con la cábala, el nacimiento de las Cruzadas o de las muchas preguntas aún sin respuesta alrededor del descubrimiento del Tesoro de Guarrazar. También habla de la relación que tiene este tesoro con los legajos aparecidos en un pilar visigodo de la misteriosa iglesia de Rennes Le Chateau, la orden del Toisón de Oro, la dinastía de los Habsburgo y ciertos sectores del Vaticano que pretendían resucitar el Sacro imperio Romano.

«Aunque todos estos temas sean elementos aparentemente dispersos, hay una conexión», señala el investigador toledano, que señala que hay un trasfondo que explicaría por qué objetos como el Grial y la Mesa de Salomón son frecuentemente relacionados con Toledo. «Particularmente mi condición de experto en simbología, maestro masón y mi amistad con rabinos, aristócratas con archivos inéditos, rosacruces, grandes maestres e incluso, llamémosles ‘profesionales de riesgo’, me han ayudado mucho», asegura.

Vía: ABC