viernes, 23 de mayo de 2014

Una enorme bodega y un patio porticado, nuevos hallazgos de la excavación de la villa romana de la Sagrera.

Los resultados de la segunda fase arqueológica, que se presentan este miércoles, constatan el poder de esta residencia patricia.

Conjunto de habitaciones del siglo V, halladas durante la segunda fase de excavación en la
villa romana de la Sagrera. Daniel Alcubierre / CODEX Arqueologia i Patrimoni
La segunda fase de excavación arqueológica en la villa romana de la Sagrera ha descubierto más habitaciones, un patio porticado y un "importantísimo centro de producción vitivinícola", según avanzan responsables de los trabajos en la web Tribuna d'Arqueologia, dependiente del departamento de Patrimonio de la Generalitat. Los nuevos hallazgos corroboran otra vez que la residencia patricia que reposaba bajo el Pont del Treball Digne era mucho más que un chalet de lujo: una finca tan extensa como la propia Barcino y muy próspera gracias a la elaboración de grandes cantidades de vino, como ya sugerían los restos encontrados hasta ahora.

Las habitaciones y espacios descubiertos en la zona doméstica son la prolongación directa de los ya conocidos –dónde se encontró el gran mosaico que lucirá la futura estación de trenes de la Sagrera–, puesto que se retomó la excavación desde los límites exactos donde se detuvo en 2011. En cambio, de la parte productiva no se tenían datos hasta el momento y en ella se ha localizado un gran edificio destinado al prensado de uva y producción de vino, que aporta mucha información sobre la relevancia de la villa. Además, los nuevos restos permiten definir con mayor precisión la evolución de todo el conjunto entre finales del siglo I aC y el siglo V dC.

Vista del pórtico del patio central de la villa romana de la Sagrera, del siglo V.
Daniel Alcubierre / CODEX Arqueologia i Patrimoni

La explotación agraria.

Mansión y bodega deben imaginarse rodeadas de una vasta extensión de viñedos. De hecho, era el paisaje que caracterizaba la planicie alrededor de la pequeña Barcino, desde las murallas hasta el río Besòs. La poderosa finca de la Sagrera producía cada año kilos y kilos de uva, que se convertían en miles de litros de vino. ¿Hasta dónde llegaban sus viñas? Se desconoce, por ahora. La segunda fase, que ha intervenido en una superficie mucho mayor (unos 9.000 m2) que la excavada parcialmente en 2011 (1.150 m2), no ha podido determinar todavía la extensión total de los terrenos.

Ha incluido áreas de la vivienda, de los cultivos y de la bodega o centro vitivinícola, pero también ha evidenciado que quedan más restos por descubrir. "Ya se plantea que algún día habrá que excavar más allá del área afectada por las obras del AVE", señalan fuentes extraoficiales del yacimiento. Los trabajos han transcurrido con intensidad variable desde mediados de 2012 hasta este mes de mayo. "Se ralentizaron cuando el AVE llegó a Girona [enero de 2013], de 70 arqueólogos sólo quedaron una veintena", recuerdan las mismas fuentes.

Parte de las estructuras de producción halladas –dos prensas de uva y un depósito anexo– apuntan a una posible explotación vitivinícola anterior al establecimiento de la villa, con orígenes que se remontarían al último tercio del siglo I aC. También ha aparecido una canalización que serviría para verter el contenido de este depósito más antiguo a una cella vinaria o almacén para el vino que no se ha podido estudiar todavía porque queda fuera de los límites de la intervención actual. El edificio habría sido ampliado a mediados del siglo I dC con un torcularium de grandes dimensiones, donde se realizaba un segundo prensado mediante seis prensas diferentes que funcionaban de forma simultánea.

Ya en octubre de 2012 quedó claro el volumen que manejaba esta explotación agraria. Entre las estructuras vitivinícolas halladas destacaban varias rasas de viñedos, tres dolia defossa o tinajas gigantes para el mosto y prensas cuadrangulares, similares a las documentadas y reproducidas en 3D en el yacimiento de Veral de Vallmora, que pueden visitarse en el Parque Arqueológico Cella Vinaria de Teià (Maresme).

La villa patricia.

La residencia también evolucionó. El gran patio porticado demuestra que desde sus orígenes la villa fue concebida como una vivienda de lujo, para una familia patricia acomodada. Con el paso de los siglos, fue ampliada y dividida en dos zonas diferenciadas: los ámbitos privados dónde residía la familia y los espacios de carácter representativo, en los que recibir a las visitas y hacer negocios.

Nuevos fragmentos de mosaico, más pequeños que el hallado en 2011, demuestran que disponía de una decoración laboriosa y refinada. También se han encontrado multitud de teselas dispersas –las pequeñas piezas de cerámica que forman los mosaicos–, posiblemente pertenecientes a la construcción primigenia, que se habrían destruido al ampliar la casa. "Han aparecido bolsas y bolsas de teselas, que se documentan pero que carecen de valor arqueológico al ser imposible reconstruir el dibujo que formaban", explica un experto.

Pese al esplendor que vivió, la villa fue abandonada siglos más tarde. Restos de fuegos hallados en algunas habitaciones sugieren que sus ruinas se convirtieron en un lugar de refugio ocasional, quizá para viajeros que pasaban la noche allí a la espera de poder cruzar las murallas de Barcelona a la mañana siguiente. Las circunstancias de su declive, abandono y destrucción son por ahora un misterio, una más de las muchas incógnitas de la Barcino romana.

Presentación participativa.

Los arqueólogos Daniel Alcubierre, Jordi Ardiaca, Pere Lluís Artigues y Sílvia Llobet expondrán este miércoles de forma oficial los resultados preliminares de esta fase de excavación. Carme Miró, responsable del Pla Barcino municipal, moderará y presentará la conferencia, que tendrá lugar en el Palau Marc (Rambla Santa Mònica, 8) a partir de las siete de la tarde. Se podrá seguir en streaming y plantear preguntas a los ponentes vía Twitter mediante el hashtag #tribuna2014.