sábado, 24 de mayo de 2014

Una investigación derriba algunos mitos sobre los pueblos prerromanos.

Imagen del Yacimiento de El Molón, en Valencia.
El Congreso Internacional 'Fortificaciones en la Edad del Hierro: Control de los recursos y el territorio', organizado por la Asociación Científico-Cultural Zamora Protohistórica ha concluido con la presentación de varias investigaciones sobre yacimientos prerromanos de diversos puntos de España. En general, los investigadores coinciden en que los estudios hacen caer algunos mitos sobre la Edad del Hierro al mostrar, por ejemplo, que los pueblos peninsulares tenían bastante movilidad y contactos entre sí.
"El concepto de frontera es más laxo que el que tenemos en la actualidad, probablemente entre un poblado íbero de montaña y un celtíbero no había demasiadas diferencias", afirma Tomás Pedraz, investigador de la Universidad de Alicante en declaraciones a DiCYT.
Este especialista ha hablado de los sistemas defensivos de la Edad del Hierro en las zonas más orientales de la Meseta Sur, un amplio territorio que abarcaría parte de las actuales provincias de Cuenca, Valencia y Albacete. Sitios arqueológicos como El Molón o Castellar de Meca destacan sobre el resto por sus grandes fortificaciones, lo que revela "un papel económico y un prestigio" importantes. Además, los estudios muestran que estos pueblos prerromanos "se movían más de lo que aparentaban" y tenían muchos contactos con los pobladores de lugares relativamente distantes para la época, como Andalucía o Aragón.
"Probablemente, sus formas de vida basadas en la agricultura y la ganadería no era muy diferentes a las que tenían los modernos habitantes de estas zonas hace tan sólo 100 años", comenta el experto. En su opinión, existen rasgos etnográficos presentes en manifestaciones como el folclore que provienen de esa época, que aún conservan "un sustrato indígena", a pesar de que la historia se habría de escribir con el paso de otros pueblos, empezando por la conquista romana.
La conquista romana.
Precisamente, otra de las ponencias del día ha mostrado un claro ejemplo de romanización, el caso de Segeda, una ciudad celtíbera ubicada en Belmonte de Gracián (Zaragoza) que presenta en la actualidad dos yacimientos diferentes: Segeda I, correspondiente a la original, y Segeda II, que apenas a 100 metros se identifica con la ciudad fundada por los conquistadores. "Los romanos la destruyen y fundan una ciudad nueva aunque mantienen la nomenclatura indígena", explica el arqueólogo Diego Franganillo. En este caso, los elementos defensivos son muy característicos, con sillares de yeso que forman muros que aún hoy en día conservan entre tres y cuatro metros de altura.
En esta zona de la península la invasión romana parece seguir este patrón: la destrucción de las ciudades ubicadas en cerros para fundar otras en llano de acuerdo con la organización latina. Tras analizar en los últimos años los sistemas defensivos, el objetivo de los investigadores es realizar excavaciones en el interior de la ciudad para obtener más datos.
Esta última jornada del congreso ha contado también con ponencias sobre otros enclaves de Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña y País Vasco para concluir una cita que ha congregado en Zamora a lo largo de los tres últimos días a más de 150 especialistas en la Edad del Hierro gracias a la organización de Asociación Científico-Cultural Zamora Protohistórica.
Publicación.
Por otra parte, en el marco del congreso, ha tenido lugar la presentación de las actas de las "II Jornadas de Jóvenes Investigadores del valle del Duero. Del Neolítico a la Antigüedad Tardía", que recogen las comunicaciones que se presentaron en este evento, organizado por la Asociación Científico-Cultural Zamora Protohistórica y Tras las Huellas del Tiempo y celebrado en el Museo de León, que contó con la colaboración del Instituto Leonés de Cultura, la Universidad de León, la Diputación de León y la Junta de Castilla y León. Este evento reunió a 120 especialistas sobre el valle del Duero y tuvo lugar los días 25, 26 y 27 de octubre de 2012, con la presentación de 49 comunicaciones. Las sesiones se centraron en el Neolítico, Calcolítico, Edad del Bronce, Edad del Hierro, Romanización y Antigüedad Tardía en el valle del Duero, además de dos sesiones especiales dedicadas a la arqueología experimental, y la arqueología y los medios de comunicación. Todo ello está recogido en las actas que ha editado y presentado Glyphos.
Vía: La Razón