sábado, 21 de junio de 2014

El respiracionismo o cómo vivir sin comer: un fraude que cuesta vidas.

Prahlad Jani no es de picar entre horas: 77 años lleva sin comer el angelito. | Foto: Cocinatis
Esta peligrosa pseudociencia cuenta con numerosos seguidores y gurús a lo largo del mundo. Los respiracionistas aseguran que son capaces de estar sin comer ni beber (ni siquiera agua) a lo largo de meses. Varias han sido las personas que han fallecido por seguir esta filosofía extrema.

Dietas hay muchas y por muy bizarras que estas sean (estoy pensando en la del pibón, la del paleolítico y demás), ninguna aconseja suprimir comidas. Por eso es sorprendente que exista un fenómeno como el respiracionismo o inedia, una pseudociencia peligrosísima que invita a las personas a dejar de comer y de beber para pasar a nutrirse únicamente de la luz del sol. ¿Por qué la luz del sol? Porque es una de las fuentes principales de prana, la fuerza vital del hinduismo. El fenómeno ha terminado con la vida de diferentes personas que, tras conocer los principios del respiracionismo, decidieron probar a ver qué tal. Muchos acabaron desnutridos y deshidratados, aunque sin llegar a la muerte.

Aunque siempre ha habido sujetos “iluminados” que han afirmado que pueden vivir sin alimentos, podríamos hablar de que el gurú moderno de esta disciplina extrema es el místico hindú Prahlad Jani, que a sus 84 años, asegura que lleva desde los 7 sin comer. La friolera de 77 años sin probar bocado. Su vida ha sido objeto de numerosos estudios, incluyendo uno en el que se comprobó que durante 15 días no había tomado alimentos ni había bebido agua. Ni había ido al baño, claro. Sin embargo, un reportero de la cadena CCTV que grabó un documental sobre Jani aseguró que se trataba de un fraude, ya que el místico no siempre permitía el acceso a las cámaras cuando se reunía con sus acólitos o se daba un baño. ¿Y si tenía un paquete de sobaos debajo de la bañera?

Otra figura de este movimiento es Jasmuheen, cuyo nombre original era Ellen Greve y que contribuyó a difundir el respiracionismo durante los años 90. Esta australiana es una de las defensoras más fieles de esta doctrina y fue objeto de un documental en el que una cámara la seguía 24 horas al día. A partir del tercer día, comenzó a mostrar síntomas evidentes de deshidratación, estrés y una pérdida ostensible de peso. A pesar de esto, Jasmuheen afirmaba que quería seguir adelante hasta que un doctor intervino para decir que, si se iba más allá, podía haber un fallo renal grave, con lo que se suspendió la grabación. Jasmuheen apenas toma alguna taza de té y un poco de agua y afirma que vive del prana , pero que, a veces, “por tener algo en la boca” se hinca un poco de chocolate o un trozo de tarta de queso. Lo cierto es que Jasmuheen tiene unas cuantas muertes sobre su conciencia: al menos cuatro personas perdieron la vida por intentar seguir su ejemplo. Jasmuheen, en lugar de aceptar la culpa, se limitó a decir que “una persona puede querer ser respiracionista y tener la vocación, pero sí su cuerpo no está preparado, solo va a morirse de hambre”.

Wiley Brooks, el que mezcla ayuno y hamburguesas.

Otro figurón es Wiley Brooks, fundador del Instituto Respiracionista de América. Este ídolo de masas opta por una visión distinta. Después de que en 1983 se le viera saliendo de un Seven-Eleven con un perrito caliente, reformuló una nueva variante del respiracionista en la que apuesta por combinar la no ingesta de alimentos con ¡una dieta a base de comida basura! En este sentido, es muy fan del doble cuarto de libra con queso de McDonald’s, del que asegura que tiene una “frecuencia base especial”, que lo hace ideal para respiracionistas novatos. También opina que la Coca Cola Light es “luz líquida” y, en esta línea de loco de atar, establece que las vacas son animales de la quinta dimensión, sea lo que sea que signifique eso. Ofrece sus servicios para iniciarse en este nuevo tipo de alimentación con minutas que van desde los 100.00 dólares al millón, redondito. Si no tenéis a mano el dinero, os ofrecemos la fórmula gratis: no es otra que la del atracón-ayuno. Un día te pegas un festival en el Burger y al día siguiente haces yoga en el Parque de las Tetas de Vallecas.

En resumen, el respiracionismo es una filosofía de vida que tiene a todo el mundo en contra, salvo a los cuatro iluminados que la defienden. Por cierto, entre los últimos “conversos” declarados está Valeria Lukyanova, una ucraniana que se autodenomina la Barbie Humana. Para saber más sobre este movimiento, hay un documental llamado “Vivir de la luz”. En él, su director, P. A. Straubinger, nos vende la moto entrevistando a Jasmuheen o Prahlad Jani. Como película no tiene ni pies ni cabeza, pero al menos nos sirve para poner cara a los que miran al sol para comer.

Vía: Cocinatis