martes, 24 de junio de 2014

Las líneas que unen el puente viejo y la mayor bodega de la Ribeira Sacra.

Hallan antiguas marcas de cantero en un edificio monumental de Pantón.
Letras grabadas y pintadas en los muros de la gran bodega.
La bodega histórica de mayor tamaño que se conoce en la Ribeira Sacra -situada en la parroquia de San Martiño, del municipio de Pantón- pudo haber sido edificada por el mismo cantero que dirigió la construcción del claustro renacentista del monasterio de Samos y el puente viejo de Monforte. Esta es la hipótesis que maneja el periodista y fotógrafo coruñés José Salgado, especializado en patrimonio histórico gallego, quien explicó sus investigaciones a este respecto en una conferencia que dio el viernes en Ferreira de Pantón.
La teoría de Salgado se basa en la presencia de varias marcas de canteros que localizó recientemente en la bodega, conocida como O Convento. Estas señales consisten en varias letras -en las que predomina la efe- pintadas con un pigmento rojo. Once signos de este tipo, que recuerdan la tipografía italiana del siglo XV, están repartidos en los muros de cantería de esta construcción, una gran bóveda de cañón de casi cuarenta metros de longitud, ocho de altura y seis de anchura, formada por cerca de un millar de bloques de piedra. Salgado localizó el claustro de Samos varias marcas muy parecidas, también pintadas de rojo.
Son muy pocos los datos históricos que se conocen sobre la gran bodega, pero se sabe que perteneció a un convento de dominicos, llamado de la Purificación, fundado en la segunda mitad del siglo XVI. Un documento recogido en 1798 en la obra España Sagrada señala que el sacerdote Alonso Ares cedió en 1569 su casa solariega en San Martiño de Pantón para construir dicho convento. La comunidad religiosa no pudo contar con fondos suficientes para mantenerse, de modo que el conde de Lemos dispuso más adelante que fuese trasladada a Monforte, lo que dio pie a la fundación en esta ciudad del convento dominico de San Jacinto.
No se sabe quién construyó la bodega de San Martiño, pero sí hay indicios de quién edificó el claustro de Samos: el cantero monfortino Pedro Rodríguez, cuyo nombre quedó grabado en este último edificio. Salgado cree que la notable similitud entre las marcas de ambas construcciones sugiere que fueron obra del mismo taller, dirigido por este maestro. Y señala que también hay marcas de este tipo en el castillo de Castro Caldelas.