domingo, 8 de junio de 2014

Los objetos de los toilettes de la antigua Roma.

Muestra de espejos que usaban en la antigua Roma.
Entre los artículos del cuidado personal el más significativo era el espejo. Podía presentar una forma redondeada, respetando la tradición etrusca, o cuadrada, modelo muy difundido y común durante todo el Imperio. Tradicionalmente, los espejos se fabricaban en metal –bronce, cobre, plata y oro– y tenían mangos finamente trabajados tanto en metal como en hueso o marfil. Según Plinio el Viejo, la factoría más importante de espejos se encontraba en Brindisi, si bien en época tardía los espejos de vidrio acabaron reemplazando a los espejos de metal.
Por otro lado, existían diferentes tipos de peines fabricados en madera, hueso o metal. El modelo más sencillo tan sólo tenía una fila de púas y el más común contaba con dos filas de púas contrapuestas. En este sentido, no era extraño que, como ocurría con los espejos, los propietarios escribiesen su nombre en las empuñaduras de los peines.