domingo, 29 de junio de 2014

Oasis, la vida entre el agua y el desierto.

Oasis, la vida entre el agua y el desierto.
Los oasis son las islas verdes del Sáhara. Algunos parecen salidos de las “Mil y una noches”. Las caravanas se detenían aquí para aprovisionarse de agua y alimentos. Los habitantes del oasis Hanabou, en Marruecos, intentan mantener la vida tradicional del oasis. Conoce a beduinos, un guardián del agua y camelleros. Disfruta de un viaje interactivo al Sáhara.

En Tafilalt, un gran conjunto de oasis del Sáhara marroquí, sus habitantes vivieron durante largo tiempo de la agricultura y del comercio, sobre todo de pieles y sal. Hoy, el turismo se ha convertido en una importante fuente de ingresos. Y es que en Tafilalt se encuentra Erg Chebbi, una gran duna que atrae mágicamente a turistas de todo el mundo.

Sin embargo, dados los escasos recursos hídricos, el turismo también representa un problema. Y el cambio climático lo agrava. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes: precitaciones escasas e irregulares por un lado, y lluvias torrenciales por otro. Además el cambio climático potencia la desertificación de los oasis: la falta prolongada de agua, seca el suelo fértil, que el viento se lleva fácilmente. En consecuencia, el terreno cultivable disminuye constantemente. El gobierno marroquí ha elaborado un programa para evitarlo. Una de las medidas consiste en plantar un millón de palmeras datileras, pues las plantas son el corazón de un oasis.

Algunos de los 6.000 plantadores de palmeras datileras que se benefician de este programa viven en Hanabou. El pequeño oasis está a unos cincuenta kilómetros de Erg Chebbi. La vida diaria en Hanabou está muy marcada por las tradiciones. Hay dos escuelas y un pequeño dispensario médico: Hanabou es un microcosmos, con la infraestructura necesaria para sus 4.000 habitantes. Muchos de ellos viven en el “ksar” o alcázar, una antigua fortificación. Esto diferencia a Hanabou de otros oasis donde hay edificios modernos, grandes calles y cafés con internet.

Otra de las peculiaridades de Hanabou es la forma tradicional de riego. A lo largo del tiempo, los oasis desarrollaron un sistema de gestión y reparto del agua que se rige por estrictas reglas. Por eso, aunque sus habitantes notan los efectos del cambio climático ya que disponen de mucha menos agua, confían en que les alcanzará, pues están acostumbrados a hacer un uso muy austero y responsable de este precioso líquido. El hecho de que su sistema de riego, cuyo mantenimiento resulta tan laborioso, se conserve hasta hoy en día demuestra la capacidad de adaptación de su cultura a las difíciles condiciones medioambientales.

Informe: Mabel Gundlach
Cámara: Wolf Gebhardt
Fotos: Fatima Boughanbour, Mabel Gundlach
Edición: Klaudia Begić

Vía: DW