domingo, 1 de junio de 2014

Se redescubre el foso monumental defensivo del castro de Baroña.

Los arqueólogos urgen el arreglo de un derrumbe en una de las murallas.

Detalle de los trabajos de la recuperación del foso del castro de Baroña.
Todo aquel que haya visitado el castro de Baroña en alguna ocasión debería volver a hacerlo. Incluso si hace apenas un mes que pisó el yacimiento de Porto do Son, debería volver igualmente porque la imponente estampa que ofrece ha cambiado de forma considerable para acercarse más a la imagen del inexpugnable poblado que fue en su día. Los trabajos que se desarrollan en el castro desde hace unas semanas han servido para avanzar en la recuperación de su monumental foso defensivo.

Kilos y kilos de sedimento habían ocultado el foso, tallado en la roca, con el paso de los siglos y ahora ha quedado al descubierto una espectacular trinchera -con un máximo de cuatro metros de profundidad y unos cinco de ancho- que prácticamente atraviesa la península que mantiene el castro unido a tierra firme. Este es, sin duda, el principal cambio que ha experimentado el yacimiento con esta intervención, junto con la reconstrucción de la muralla exterior -con sus seis metros de ancho- no menos impresionante que el foso.

Hasta ahora, esta parte del castro pasaba desapercibida porque lo único que se veía era un pequeño murete de unos centímetros: «Con esta intervención o xacemento cambiou totalmente, devolvéuselle a monumentalidade e o aspecto que tiña orixinalmente», explica Luis Francisco López, director de arqueología de la actuación, que señala que este cambio también modifica la lectura del yacimiento porque «ata agora o castro comezaba na entrada ao poboado e ninguén vía esta antemuralla como parte del». Una vez rematen los trabajos que se están desarrollando, tanto este primer muro defensivo como el foso se incorporarán al itinerario marcado para la visita al asentamiento.

Tecnología castreña.

Para el arqueólogo Tito Concheiro, coordinador del equipo que está actuando en Baroña, el avance en la intervención ha confirmado lo que ya sospechaba: «Este foso é o máis espectacular da cultura castrexa, ten unha monumentalidade única. O sistema defensivo deste castro é excepcional».

Utilizando un símil futbolístico, dice Concheiro que el sonense es un castro «de Champions League». A esto contribuye la envergadura de la muralla exterior, que se ha reconstruido siguiendo la tecnología castreña, según explica el director de restauración, Miguel Ángel López, para lograr devolverle al castro su aspecto original y «la dignidad perdida. Este ha sido un asentamiento muy maltratado», lamenta.

Otra de las zonas del yacimiento en la que se ha actuado es la muralla principal, que también ha recuperado su monumentalidad. Puede diferenciarse perfectamente la parte del muro que estaba enterrada por el color de las piedras, todavía impregnadas con la tierra que las cubría. Con la excavación realizada, esta muralla ha ganado una altura considerable que da buena cuenta de la imponente imagen que debió proyectar el poblado cuando estaba habitado.

Estos trabajos están a unos días de tocar a su fin, pero existe todavía una actuación pendiente. Parte de la muralla, previsiblemente a causa del mal tiempo de este invierno, se derrumbó y urge intervenir en ella para evitar que el deterioro vaya a más. Aún no hay financiación para acometer esta tarea, pero el alcalde de Porto do Son aseguró ayer que se hará de forma inmediata.