miércoles, 23 de julio de 2014

¿En qué consistió la Conferencia de Helsinki?

¿En qué consistió la Conferencia de Helsinki?
El acta final de la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa, suscrita por 33 países europeos, Estados Unidos y Canadá, fue el punto de partida del proceso de la OSCE, en la cooperación y los derechos humanos.
Helmut Schmidt y Erich Honecker.
Por iniciativa del Pacto de Varsovia tuvo lugar el 3 de julio de 1973 la primera Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE) en Helsinki. Con excepción de Albania, todas las naciones europeas invitadas acudieron al encuentro. Se trataba de alcanzar una distensión en el enfrentamiento entre los dos bloques hasta entonces irreconciliables. Por una parte la Organización del Atlántico Norte (OTAN) y la Comunidad Económica Europea (CEE) y por el otro el Pacto de Varsovia y el Consejo para la Ayuda Económica Mutua (COMECON).
Mientras que la parte occidental de Europa era capitalista y estaba integrada por gobiernos democráticos, el Este de Europa era comunista y estaba conformado por Estados socialistas. Sin negar las distintas concepciones políticas entre ambos bloques, ni valorar al otro de manera negativa, una serie de conferencias debían contribuir a la distensión y a la preservación de la paz en Europa.

Representantes de 35 viajaron a Helsinki.
De la confrontación a la cooperación.
Tras dos años de negociaciones, el 1.° de agosto de 1975 los países firmantes garantizaron mutuamente la inviolabilidad de sus fronteras, la integridad territorial de los Estados, el arreglo de las controversias por medios pacíficos, la no intervención en los asuntos internos, la abstención de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza, la igualdad de derechos, el derecho a la autodeterminación de los pueblos y el respeto de los derechos humanos, incluidas la libertad de pensamiento, conciencia, religión y convicciones.
Aunque en el texto pareciera algo seco, en los hechos el Acta de Helsinki supuso una transformación política en el continente, una transición de la confrontación a la cooperación. Los países firmantes renunciaron voluntariamente a la provocación: el desearse mutuamente la ruina y subrayar la superioridad de su propio sistema político.
El ex-canciller alemán, Helmut Schmidt.
Por primera vez tras el fin de la Segunda Guerra Mundial los países occidentales aceptaron las fronteras del continente. Como por ejemplo, la controvertida frontera germano-polaca, que ya había sido previamente reconocida por la República Federal de Alemania a través de un acuerdo con Polonia, el Tratado de Varsovia, impulsado por la Ostpolitik del gobierno de coalición socialdemócrata liberal bajo el canciller Willy Brandt. En este sentido, mientras que el Acta de Helsinki supuso para los países de Europa del Este un avance político significativo, los países occidentales concentraron sus demandas al bloque socialista en el respeto y la defensa de los derechos humanos. Ambos elementos contribuyeron a la distensión en el continente.
A la mañana siguiente, según fue acordado, el Acta de Helsinki fue publicada en todos los países firmantes.

El presidente checo, Vaclav Havel.
Consecuencias.
Las consecuencias fueron de gran trascendencia. Los ciudadanos europeos se enteraron de que los derechos humanos tenían vigencia incluso ahí en donde no eran respetados, y que los países europeos eran garantes entre sí, de la vigencia de las fronteras comunes. Pese a que durante los primeros meses tras la Conferencia de Helsinki a los ojos de observadores, habían sido los países del bloque del Este los más beneficiados, unos años después se vio que el respeto a los derechos humanos jugaba un papel de creciente importancia en dichos países. Los grupos disidentes en la República Democrática Alemana (RDA) y en Polonia, entre ellos el Sindicato Solidarnosc, se remitieron al Acta de Helsinki. También la Carta 77, que entre otros firmó posteriormente el presidente de la República Checa, Václav Havel (1936), se remitió a que el propio gobierno se había comprometido en Helsinki con la defensa de las libertades individuales. Esta situación impidió que los gobiernos de los países del bloque del Este combatieran a los movimientos disidentes con medios militares, como se había visto ya en 1953 en Berlín Oriental, en 1956 en Hungría y en 1968 en Praga.
Incluso cuando intentó reprimirse con toda la fuerza del aparato estatal a los movimientos ciudadanos en algunos países de Europa Oriental, el Acta de Helsinki fue el documento que llevaría al continente de la división a la integración. El proceso de la OSCE, comenzado por iniciativa de los países del bloque del Este con el objetivo de garantizar su integridad territorial, contribuyó indirectamente, entre 1975 y 1990, al proceso de desintegración del bloque detrás de la Cortina de Hierro. Como consecuencia de esta transformación geoestratégica, el conflicto Este-Oeste que llevó a Europa en más de una ocasión al borde de una nueva conflagración mundial, que sería esta vez atómica, fue superado. La Guerra Fría había terminado.
Vía: DW