sábado, 19 de julio de 2014

La creación y evolución de los idiomas dependió más del contexto histórico que de reglas mentales universales.

Hombres de la isla Rossel en Papúa Nueva Guinea. (Foto: © MPI for Psycholinguistics/Stephen C. Levinson)
En la actualidad se hablan en el mundo cerca de 6.000 idiomas. Sin embargo, sigue siendo mayormente un misterio el cómo se desarrolló esta riqueza de expresión.

Un grupo de investigadores del Instituto Max Planck para la Psicolingüística en Nijmegen, Países Bajos, ha descubierto ahora que el orden de las palabras en idiomas pertenecientes a familias lingüísticas diferentes evolucionó de manera distinta. Esto contradice la idea comúnmente aceptada de que el orden de las palabras se desarrolla de acuerdo a un conjunto de reglas universales, aplicable a todos los idiomas.

Los lingüistas intentan averiguar cómo se han vuelto tan diversos los idiomas y a qué restricciones está sujeta su evolución. Para esto, buscan patrones recurrentes en la estructura del idioma. A pesar de la enorme variedad de sonidos y patrones de la estructura de las frases, el caos lingüístico en realidad no rebasa ciertos límites: Por ejemplo, en algunos idiomas, el verbo se sitúa al principio de la oración, mientras que en otros se coloca a la mitad o al final de la misma. La formación de las palabras en un idioma determinado también obedece a ciertos principios.

Michael Dunn y Stephen Levinson, del mencionado instituto, han analizado 301 idiomas pertenecientes a cuatro de las principales familias lingüísticas.

El resultado de su análisis les ha llevado a la conclusión de que los idiomas no siguen de manera primaria reglas naturales del procesamiento mental del lenguaje que sean comunes a todos los humanos. Por el contrario, todo apunta a que es el contexto histórico en el que un idioma se desarrolla lo que determina la estructura de la oración.