jueves, 10 de julio de 2014

Las torres almenaras diseñadas por Felipe II en la Costa de Huelva.

Mapa de las costas del sur de la Península a mediados del siglo XVI.
Foto: http://alongarvi.blogspot.com.es/
Realizadas para defender la provincia de los ataques de los piratas berberiscos, estas construcciones son una prueba más de la rica historia onubense. En la actualidad, en Huelva se conservan once torres que cruzan la línea del litoral onubense de este a oeste, convirtiéndose algunas en auténticos símbolos del lugar donde se enclavan. ¿Quieres saber cuáles son?
La obsesión del ser humano por defender lo propio ha quedado demostrado a lo largo de la historia a través de construcciones que permanecen como testigos de otros tiempos, especialmente en los momentos en los que España poseía un vasto imperio.
Así sucedió, por ejemplo, durante el reinado de Felipe II (1556-1598),caracterizado por las dificultades de mantener sus posesiones territoriales. A pesar de ello, su trono se vio amenazado por las incursiones berberiscas y turcas en las costas mediterráneas, así como por numerosos conflictos externos, luchando contra Francia, con Inglaterra por el dominio del mar o con los Países Bajos.
Su interés por mantener su imperio también quedó reflejado en la provincia de Huelva, puesto que fue durante su reinado cuando se decide laconstrucción de las llamadas Torres Almenaras. En concreto, su objetivo era defenderse de los ataques de los piratas berberiscos y las invasiones de los pueblos islámicos como turcos y otomanos, que se habían incrementado su presencia en la Península durante el siglo XVI. 
El objetivo de las torres era defenderse de los ataques piratas.
El objetivo de las torres era defenderse de los ataques piratas.
Por este motivo, se diseñan estas construcciones defensivas, que,aunque fueron definidas por Felipe II, realmente se ejecutaron durante el mandato de Felipe IV (1621 – 1665) debido a los problemas de financiación, sin olvidar que no era un proyecto fácil. Su finalización se produjo en 1638, ya en el siglo XVII. Era un sistema de vigilancia de las costas que permitía avisar rápidamente del ataque, para que pudieran intervenir la gente de armas de las fortalezas y las ciudades cercanas. Su nombre, almenara, procede del árabe referido a una torre donde se enciende un fuego con el fin de alertar de algo.
Mapa del litoral donde se localizan las torres almenaras. / Foto: turismo.org.
Mapa del litoral donde se localizan las torres almenaras. / Foto: turismo.org.
Fue así como nace la idea de construir estas torres desde la desembocadura del río Guadiaro (Cádiz) hasta el Cabo de Santa María, en Faro, por lo que la provincia de Huelva se vio directamente inmersa en esta empresa. El encargado de llevarlas a cabo sería el Capitán de Artillería Francés de Álava, aunque el reconocimiento del terreno y de las localizaciones los realizó Luis Bravo de Lagunas, en 1576.
Torre Carbonera. / Foto: IAPH.
Torre Carbonera. / Foto: IAPH.
En total, en la provincia de Huelva se conservan en la actualidad once torres almenaras, si bien se tiene conocimiento de la existencia de, al menos, catorce, un tema que ha generado mucho interés dada su importancia histórica, sin olvidar que se han convertido en todo un símbolo de algunos de los lugares en los que se insertan.
Unas torres que han sido objeto de investigación en diversas ocasiones, como por ejemplo realizaron Juan Villegas Martín, Antonio Mira Toscano y Juan Luis Carriazo Rubio a través de su artículo titulado ‘Nuevas aportaciones sobre las torres Almenaras de Huelva‘, publicado en la revista Huelva en su historia en 1999. También a nivel andaluz encontramos estudios como el de Alicia Cámara Muñoz, difundido en 1990 en la revista Historia del Arte, bajo el título de ‘Las torres del litoral en el reinado de Felipe II: Una arquitectura para la defensa del territorio’. O, incluso, anteriormente, Luis Mora Figueroa en ‘Torres almenara de la costa de Huelva‘ (1981), entre otros muchos.
Torre del Asperillo. / Foto: IAPH.
Torre del Asperillo. / Foto: IAPH.
A través de estas fuentes, en este artículo intentaremos quedarnos con los elementos esenciales a la hora de hablar de las Torres Almenaras que se conservan en Huelva. Comenzamos nuestro recorrido por la zona más oriental de la provincia, porAlmonte, donde existen cinco  torres,como son La Higuera, San Jacinto, Carbonero, Zalabar y Torre del Loro o del Oro.
La Torre La Higera, en Matalascañas es la más conocida. / Foto: Patronato Provincial de Turismo.
La Torre La Higuera, en Matalascañas es la más conocida. / Foto: Patronato Provincial de Turismo.
En Almonte, la más conocida es la Torre La Higuera, ya que es todo un referente de la playa de Matalascañas. Su estado actual inclinado se debe a los efectos del terremoto de Lisboa (1755), cuando la edificación volcó. Solo se conservan los cimientos de la torre y de forma invertida, sufriendo de forma continua la erosión de las olas del mar.
Playa de Castilla, donde se localiza la Torre San Jacinto. / Foto: holidays.com.
Playa de Castilla, donde se localiza la Torre San Jacinto. / Foto: inforural.com
En la playa de Castilla se encuentra la Torre San Jacinto, situada en la línea de contacto entre el último cordón de dunas de la punta de Malandar y la masa arbórea del pino piñonero. Se halla alejada de la costa debido a las acumulaciones arenosas de esta zona, siendo la única que presenta cuatro buhardas, ya que lo usual es una sola en la perpendicular de la puerta de acceso. En general, la construcción se encuentra en buen estado.
Torre Carbonero. / Foto: almonte.es.
Torre Carbonero. / Foto: almonte.es.
En cuanto a la Torre Carbonero, situada en la playa de Matalascañas, es la almenara que menor variación ha sufrido en su fisonomía ambiental, quizás debido a que permanece más alejada de los núcleos urbanos. Su aspecto es tronco-cónico y con aparejo de mampuestos enfoscados. Tiene una cámara interior que realiza su función de torre vigía y se cubre por cúpula semiesférica.
Torre Zalabar. / Foto: almonte.es.
Torre Zalabar. / Foto: almonte.es.
La Torre Zalabar se encuentra en la playa de Castilla.De aparente buen estado de conservación, cuenta con una gran brecha que afecta a la tercera parte de su perímetro, contando con visible escalera de caracol.
Torre del Loro. / Foto: forocoches.com.
Torre del Loro. / Foto: forocoches.com.
Por último, en Mazagón, encontramos la Torre del Loro o Torre del Oro,muy conocida, a pesar de que su estado de conservación no es muy bueno, puesto que tan sólo quedan unos restos de muros en los que puede apreciarse el sillar mampuesto.  Muros que se ocultan cuando hay marea alta. En la primera mitad del siglo XVIII, se decidió su demolición por temor a que basculara y su reedificación a 50 metros. Su ubicación es de gran belleza al estar en la zona de Doñana y en el entorno al acantilado del Asperillo. Moguer, Palos, Lucena del Puerto y Almonte comparten el término municipal de esta playa.
Torre de la Arenilla, en Palos de la Frontera. / Foto: pueblos-espana.org.
Torre de la Arenilla, en Palos de la Frontera. / Foto: pueblos-espana.org.
Siguiendo la línea del litoral onubense hallamos en el término municipal de Palos de la Frontera la Torre de la Arenilla, ubicada al lado del río Tinto-Odiel con el objetivo de defender esta zona. Se trata de una torre de sección circular, cuyo interior se distribuye en dos plantas, siendo el acceso a través de una escalera de caracol.
Torre Umbría, en Punta Umbría, aparece en el escudo de la localidad.
Torre Umbría, en Punta Umbría, aparece en el escudo de la localidad.
A continuación, en Punta Umbría, se conserva una de las torres más emblemáticas: Torre Umbría, encargada junto a la de Arenilla de vigilar la entrada de barcos en la Ría de Huelva, siendo además, la única en la que puede leerse una inscripción sobre un trozo de mármol. No se encuentra en la línea de la Costa, sino en pleno casco urbano. Se trata, de hecho, del monumento más conocido del municipio puntaumbrieño, tanto que aparece en su escudo, realizado por el pintor Pedro Gil Mazo. De 15 metros de altura, fue terminada en 1614. Actualmente se encuentra rehabilitada.
Torre del Catalán, en Lepe. / Foto: Maria J Gonzalez Cordero.
Torre del Catalán, en Lepe. / Foto: María J González Cordero.
Por su parte, en Lepe, también es muy conocida la Torre del Catalán, que está declarada como Bien de Interés Cultural (BIC). Situada en un cabezo entre La Antilla y el puerto de El Terrón, desde allí se puede divisar el Paraje Natural del Río Piedras y Flecha del Rompido. Mide 9,80 metros y se encuentra en buen estado de conservación. Tiene forma de tronco achaparrado y zaguán de planta rectangular, al que se accede desde la puerta adintelada y que está cubierto por bóveda semiesférica y en la que se encuentra una única cámara circular. Antiguamente era conocida como Torre de Sierra Bermeja.
Faro de El Rompido.
Faro de El Rompido.
En Cartaya está el Torreón Castillo de San Miguel,prueba de que el sistema defensivo que formaban las almenaras se apoyaba también en los castillos, como sucede en este caso. El castillo de San Miguel servía de defensa de la localidad junto con las torres de almenara más cercanas que controlaban la desembocadura del río Piedras -puerta de acceso por mar a las villas de Lepe y Cartaya- y de esta parte del litoral onubense. El Castillo de San Miguel estuvo situado cerca del faro de El Rompido, conocido como San Miguel Arca de Buey. Sobre sus escasos restos se construyó uno de los hoteles del complejo turístico de El Rompido.
Torre de Canela.
Torre de Canela.
En la parte más occidental de la provincia, en Ayamonte, se encuentra Torre Canela o Torre Canales, situada en la carretera que une el casco urbano de Ayamonte con la barriada de Punta del Moral. Fue rehabilitada recientemente y está declarada como Monumento. Su existencia pone de manifiesto que Ayamonte era uno de los núcleos defensivos más importantes del sur onubense, encargado de la defensa del río Guadiana y por tanto la frontera con Portugal. Desde la torre, situada a la orilla del Atlántico, se dominaba toda la playa y la desembocadura del Guadiana; pero la línea de costa se ha retirado mucho en los últimos cuatrocientos años, resultando hoy difícil la reconstrucción teórica del entorno primitivo.
Restos de la Torre del Asperillo, en Almonte. / Foto: regiondehuelva.com
Restos de la Torre del Asperillo, en Almonte. / Foto: regiondehuelva.com
Junto a estas torres conservadas también se pueden citar otras dos de las que sólo pueden verse los cimientos cuando la marea baja lo suficiente, como es el caso de la Torre del Asperillo, en Almonte, entre Matalascañas y Mazagón, de la que se sabe que a comienzos del XVII estaba sin acabar debido a que los piratas corsarios la derribaron cuando se estaba construyendo, así como Torre Marijata de El Portil, sobre la que durante mucho tiempo se dudó sobre su existencia.
Las torres forman parte del paisaje onubense, como muestra la de Matalascañas. / Foto: http://heliview.es/matalascanas/.
Las torres forman parte del paisaje onubense, como muestra la de Matalascañas. / Foto: http://heliview.es/matalascanas/.
Además, parece que existieron otras torres ya desaparecidas, como la torre de Morla, que defendía el extenso hueco entre la del Río del Oro y la de la Arenilla, es decir, entre la Laguna de las Madres y el Picacho, como apuntan Juan Luis Carriazo, Antonio Mira y Juan Villegas. Incluso, parece ser que en un principio se proyectó una torre en la Isla Saltés, que luego fue sustituida por la de Punta.
En general, todas las torres de Huelva fueron edificadas entre los años 1577 y 1630, a partir de los diseños de Juan Martín de la Puente, si bien algunas fueron luego restauradas durante la primera mitad del siglo XVIII. Es curioso que su ubicación nos muestra cómo ha ido evolucionando la línea del litoral de Huelva. Sus características son muy similares, formando parte del patrimonio histórico de Huelva. Una razón más para visitar la Costa de Huelva.