martes, 5 de agosto de 2014

El ayuntamiento de Sevilla ordena tapar el yacimiento del Patio de Banderas.

El ayuntamiento de Sevilla ordena tapar el yacimiento del Patio de Banderas.
El Real Alcázar es una de las muchas joyas que la ciudad de Sevilla ofrece a sus visitantes. Declarado patrimonio de la humanidad en el año 1987, el Alcázar fue construido en la Alta Edad Media en el estilo islámico predominante en la época, y remodelado sucesivamente a medida que Sevilla iba cambiando de manos, dando como resultado un espectacular complejo arquitectónico. Sin embargo, el recinto del Alcázar esconde restos mucho más antiguos que la propia fortaleza. En el llamado Patio de Banderas, un grupo de arqueólogos encontró un gran yacimiento arqueológico con restos de diversos periodos que llegan hasta la época anterior a la conquista romana, unos restos que podrían aportar gran cantidad de información acerca de los orígenes más remotos de esta ciudad y sus relaciones con comerciantes orientales, como los fenicios.
El entusiasmo ante este hallazgo fue tal que el Ayuntamiento sevillano se apresuró en anunciar un proyecto según el cual bajo el Patio de Banderas se construiría una cripta-museo en la que los arqueólogos podrían continuar sus trabajos al tiempo que los visitantes tendrían acceso a las piezas ya rescatadas. Este centro de interpretación sería, según el consistorio, un perfecto complemento para la vista que más de un millón de personas realizan cada año al Alcázar.
Sin embargo, el proyecto de construcción de la cripta-museo chocó con la crisis. Pese a que el mismo alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, fue el responsable de anunciar el inicio de las obras en marzo de 2013, pronto tuvo que retractarse: no había dinero en las arcas municipales para una empresa que podría llegar a costar más de tres millones de euros. En consecuencia, el proyecto de musealización y excavación de los restos del Patio de Banderas tendría que esperar a tiempos mejores. La oposición no tardó en mostrar su desagrado, señalando que los ingresos que genera el Alcázar a las arcas municipales no habían hecho sino subir en los últimos años a pesar del aumento de las tarifas cobradas a los visitantes y el descenso vertiginoso de inversión en conservación y mantenimiento. Para los grupos de la oposición, dirigidos por el PSOE, es una autentica vergüenza que el gobierno municipal dirigido por Zoido no se implique en potenciar el patrimonio común de todos los sevillanos, habida cuenta de que el turismo cultural es una de las principales fuentes de ingresos de la ciudad. De nada han servido las protestas.
El Ayuntamiento de Sevilla anunció la pasada semana que el yacimiento arqueológico del Patio de Banderas será enterrado de forma cuidadosa para que en el futuro, cuando el presupuesto lo permita, se proceda a su excavación definitiva. De este modo, milenios de historia de la ciudad de Sevilla volverán a quedar sepultados bajo toneladas de arena, despreciados por un consistorio que, en línea con la política actual en toda España, prefiere dedicar el presupuesto público a otros menesteres en lugar de al conocimiento y protección del patrimonio cultural.