sábado, 2 de agosto de 2014

La placa dental prueba que los humanos prehistóricos comían plantas antes de la agricultura.

Excavación de una de las 90 tumbas pre-mesolíticas en Al Khiday 2, en Sudán, tienen unos 9000 años y los esqueletos están enterrados estirados boca abajo, lo que es único en el mundo. (Foto: Donatella Usai /Centro Studi Sudanesi e Sub-Sahariani).
Un equipo internacional de investigadores ha hallado nuevas evidencias de que nuestros antepasados prehistóricos tenían un conocimiento preciso de las plantas mucho antes del desarrollo de la agricultura. Mediante la extracción de compuestos químicos y microfósiles del cálculo dental –placa calcificada– de dientes antiguos, los científicos han logrado nueva información de su dieta. Los resultados del estudio se han dado a conocer en la revista PLOS One.

El trabajo, liderado por la Universidad Autònoma de Barcelona (UAB, España) y la de York (Toronto, Canadá), indica que una planta, la castañuela o juncia real (Cyperus rotundus), considerada hoy como una molesta mala hierba, fue una parte importante de la alimentación prehistórica. Los resultados también sugieren que los humanos prehistóricos de la región central del Sudán podrían conocer las cualidades nutricionales y medicinales de esta y otras plantas.

La investigación se ha realizado en Al Khiday, un yacimiento prehistórico del Nilo Blanco, en la región central de Sudán. Y demuestra que durante al menos 7.000 años, empezando antes del desarrollo de la agricultura y continuando después de iniciarse el cultivo de plantas, la población de Al Khiday ingirió tubérculos de castañuela. La planta es una buena fuente de carbohidratos y tiene muchas cualidades útiles medicinales y aromáticas.

Karen Hardy, profesora de investigación ICREA en la UAB y científica asociada honorífica de la Universidad de York, que ha liderado la investigación, explica que la castañuela está considerada hoy un azote en las regiones tropicales y subtropicales y ha sido designada como la mala hierba más cara del mundo por las dificultades y elevados costes que supone su erradicación de las áreas agrícolas.

"Sin embargo –añade–, tras extraer material de las muestras del cálculo dental antiguo hemos encontrado que, más que ser una molestia en el pasado, fue una planta valiosa como alimento y posiblemente por sus cualidades medicinales. Esta planta también fue usada mucho más tarde por los antiguos egipcios como perfume y medicina".

El equipo ha descubierto además que esta población ingería varias plantas y ha encontrado trazas de humo, evidencias de comida cocinada y de fibras de plantas que sugieren la preparación de materias primas mediante la masticación. Estos pequeños detalles biográficos se añaden a la evidencia creciente de que la población prehistórica tenía un detallado conocimiento de las plantas mucho antes del desarrollo de la agricultura”, dice Hardy.

Al Khiday es un complejo de cinco yacimientos arqueológicos situado 25 kilómetros al sur de Omdurman (Sudán), uno de los yacimientos es predominantemente una tumba excavada del pre-Mesolítico, Neolítico y del último período meroítico. Como cementerio que abarca múltiples períodos, proporciona a los investigadores una perspectiva de tiempo de utilidad sobre el material recuperado.

Los investigadores también encontraron ingestión de tubérculos de castañuela tanto en el periodo pre-agrícola como en el agrícola. Sugieren que la capacidad de esta planta para inhibir el Streptococcus mutans, una bacteria que se asocia a la caries dental, podía haber contribuido al inesperado bajo nivel de cavidades hallado en los dientes de la población agrícola.

Stephen Buckley, miembro del centro de investigación BioArCh de la Universidad de York que ha dirigido los análisis químicos, explica que “la evidencia de castañuela era muy clara en las muestras de todos los periodos que analizamos. Esta planta era evidentemente importante para la población de Al Khiday, incluso después de la introducción de la agricultura”.

Otros investigadores que han participado en este estudio han sido Donatella Usai, del Instituto Italiano per l’Africa e l’Oriente de Roma (directora de la excavación) y Tina Jakob, del departamento de Arqueología de la Durham University –análisis de restos humanos de Al Khiday–. Anita Radini, arqueobotánica del Servicio Arqueológico de la Leicester University (ULAS) y candidata doctoral a BioArCh, Universidad de York, contribuyó al análisis de microfósiles encontrados en las muestras de cálculos dentales.

“Al Kidahy es un yacimiento único en el valle del Nilo, donde una gran población vivió durante miles de años. Este estudio demuestra que hicieron un buen uso de las plantas salvajes disponibles como comida, como materia prima y, posiblemente, como medicina”, indica Donatella Usai.

La profesora Hardy añade: “El desarrollo de estudios sobre compuestos químicos y microfósiles de los cálculos dentales ayudará a equilibrar el enfoque predominante sobre la carne y las proteínas que ha caracterizado la interpretación sobre la dieta pre-agrícola hasta ahora. El nuevo acceso a las plantas ingeridas, proveniente del análisis del cálculo dental, incrementará, si no revolucionará, la percepción del conocimiento ecológico y el uso de plantas entre las poblaciones prehistóricas y pre-agrícolas”.

El trabajo de campo ha sido financiado por el Ministerio de Asuntos Extranjeros de Italia, el Instituto Italiano per l’Africa e l’Oriente, el Centro Studi Sudanesi e Sub-Sahariani y las universidades de Milán, Padua y Parma. La investigación ha contado con el apoyo de la National Corporation for Antiquities and Museums (NCAM) of Sudan y del Ministerio de Ciencia e Innovación (actualmente de Economía y Competitividad). (Fuente: Universitat Autònoma de Barcelona).