viernes, 31 de octubre de 2014

Averiguan el origen geográfico de la domesticación del melocotón.

Huesos de melocotones silvestres y de cultivo: 1. P. persica (de tipo asilvestrado); 2. P. davidiana var. potaninii; 3. P. davidiana var. davidiana; 4. P. kansuensis; 5. P. persica (de tipo agrícola); 6. P. ferganensis (de tipo agrícola proveniente de Xinjiang); 7. P. mira. (Imagen: Zheng Y, Crawford GW, Chen X (2014) “Archaeological Evidence for Peach (Prunus persica) Cultivation and Domestication in China”. PLoS ONE 9(9): e106595. doi:10.1371/journal.pone.0106595)
Los arqueólogos tienen un cierto conocimiento sobre la domesticación (adaptación a su cultivo agrícola, potenciando los rasgos preferidos) de plantas anuales como el arroz o el trigo, pero el papel de los árboles en los comienzos de la agricultura y cómo fueron domesticados son cuestiones envueltas en gran medida en el misterio.

Una investigación reciente ha desentrañado algunos enigmas de la historia del cultivo del melocotón, al rastrear el origen geográfico del melocotonero como árbol frutal domesticado.

A diferencia de la mayoría de los árboles, el melocotonero madura muy rápidamente, produciendo frutos en dos o tres años, por lo que la selección de los rasgos deseables podría conseguir resultados con relativa rapidez. El gran reto ha sido cómo identificar el proceso de selección en el registro arqueológico.

El equipo de Gary W. Crawford, del Departamento de Antropología en la Universidad de Toronto en Mississauga, Canadá, así como Yunfei Zheng y Xugao Chen, del Instituto de Reliquias y Arqueología de la Provincia de Zhejiang, en la ciudad china de Hangzhou, ha llegado a la conclusión de que se puede rastrear la ascendencia de los melocotones que disfrutamos hoy en día hasta hace al menos 7.500 años en el Valle del río Yangtsé, en una zona del sur de China no lejos de la ciudad de Shanghái.

Anteriormente, nadie sabía dónde se habían domesticado los melocotones. Nada en la literatura botánica sugería al Valle del río Yangtsé, aunque mucha gente pensaba que había sucedido en algún lugar de China.

La datación mediante radiocarbono de antiguos huesos de melocotón descubiertos en la citada zona del Valle del río Yangtsé sugiere que el melocotón divergió de sus ancestros silvestres hace 7.500 años.

Los huesos de melocotón están bien representados en yacimientos arqueológicos en el Valle del río Yangtsé, así que los autores del estudio compararon el tamaño y la estructura de los huesos de melocotón de seis yacimientos que abarcan un período de unos 5.000 años. Comparando el tamaño de los huesos de cada yacimiento arqueológico, los investigadores han logrado discernir que los melocotones se volvieron significativamente más grandes con el paso del tiempo en el Valle del río Yangtsé, lo cual demuestra que allí se produjo la domesticación.

Crawford y sus colegas consideran que transcurrieron cerca de 3.000 años antes de que el melocotón domesticado se pareciera al fruto que conocemos en la actualidad.

Vía: NCYT