viernes, 14 de noviembre de 2014

Cabaloria, un pueblo fantasma.

La alquería desapareció en 1965 por la construcción del embalse Gabriel y Galán.
El poblado se encuentra junto a la carretera de Río Malo.
El mapa español está cubierto de cicatrices y vestigios de pueblos abandonados. La despoblación o el simple paso del progreso suelen ser los detonantes de su desolación. En el sur de la provincia de Salamanca se puede observar aún el eco callado de lo que en su día fue un pueblo dependiente de Sotoserrano: La alquería de Cabaloria.
La desaparición de sus vecinos y el correspondiente abandono del pueblo vino marcada por la construcción en 1965 del embalse de Gabriel y Galán en Cáceres. El municipio quedaba lejos, a varios kilómetros del vaso de la estructura por lo que no se inundaría en su llenado pero el propio municipio decidió solicitar la expropiación de las tierras y del pueblo.
El testimonio de este abandono de Cabaloria lo cuenta ahora el único habitante de la alquería que queda actualmente en Sotoserrano, José González, quien explica: "El resto de los que vivíamos allí se fueron a grandes ciudades como Bilbao o Madrid".
La alquería tuvo varios nombres: Cabaloria, Cadalloria, y fue agregada a Sotoserrano en el año 1819. El nombre de Cabaloria, no es de origen prerromano, proviene de la unión entre los términos de "caven" y "valoria", y alude a la existencia de antiguas explotaciones de oro romanas. La zona de la Sierra de Francia posee otros vestigios de explotaciones auríferas romanas como "Las Cávenes", de la localidad de El Cabaco.
A mediados del siglo XVIII, la población de Cabaloria se redujo a 10 vecinos. Tenía doce casas habitadas, cuatro cerradas y seis "casillas". En el primer tercio del XIX, el municipio llegó a tener 69 habitantes y según, José González, los vecinos que quedaban antes de la construcción del pantano rondaban los 40.

El fin de la alquería de Sotoserrano se consumó con la inauguración, en el año 1965, del embalse de Gabriel y Galán, que represa las aguas del río Alagón. No estaba previsto la inundación del pequeño enclave pero si gran parte de las fincas propiedad de los vecinos de Cabaloria. Hoy en día se puede ver como el río aún respeta a gran distancia el término y las edificaciones abandonadas. Sotoserrano disponía de otra alquería, pero de mayor tamaño y más conocida: Martinebrón, que se encuentra en el mismo límite con la provincia de Cáceres en el inicio de Las Hurdes, ahora también abandonada.

1 comentario :

Pedro dijo...

Ningun cinturon , de la forma y tamaño que fuese, puede evitar la masturbacion.