viernes, 28 de noviembre de 2014

El Metro de Madrid cumple 95 años de vida.

Los usuarios del suburbano pueden recorrer el antiguo andén de la línea 1 inaugurada por Alfonso XIII en 1919.

La Comunidad de Madrid no quiere perder el patrimonio histórico que el suburbano ha generado en estos años.
Si los andenes hablaran para contar los 95 años de historia que el Metro de Madrid cumple este año, narrarían lo mucho que ha evolucionado el suburbano de la capital. Desde la primera línea, Cuatro Caminos-Sol, inaugurada por Alfonso XIII, hasta los 293 kilómetros de red y 300 estaciones con las que hoy cuenta. Lo cual hace que cada madrileño tenga una boca de metro muy próxima a su casa.

Es casi un siglo de historia lo que ha permitido transformar el Metro de 1919 al que hoy se conoce. Son numerosos cambios bajo el subsuelo de la ciudad.

 Arreglo del cartel de Chamberí / Flickr/CC
En tiempos de la Guerra Civil española, el Metro actuó de refugio para muchos ciudadanos durante los bombardeos aéreos que caían sobre la urbe. Hoy es uno de los subterráneos referentes del Mundo, es el segundo con mayor trazado de Europa, y apuesta por el servicio al ciudadano buscando seguridad, y mezclando modernidad con vanguardia tecnológica.

La Comunidad de Madrid no quiere perder el patrimonio histórico que el suburbano ha generado en estos años. Por ello en 2008 decidió restaurar y abrir al público una de las iniciales estaciones de 1919, la estación de Chamberí.

Este andén había caído en desuso en 1966 con la creación de nuevos trenes de mayor longitud y capacidad, asimismo por la cercanía entre las paradas de Bilbao e Iglesia.

Gracias a esta remodelación, hoy los viajeros tienen la posibilidad de visitar el Andén 0, también conocido como la Estación Fantasma, por la curiosidad que suscitaba a los viajantes que se asomaban a la ventanilla del vagón para ver el apeadero.

Al entrar en la estación empieza la aventura, hace de máquina del tiempo, para conocer el diseño que el arquitecto Antonio Palacios ideó bajo los criterios de funcionalidad, sencillez y economía. Atesora antiguos paneles publicitarios de cerámica –anunciando Jabones Gal, Longines, lámparas Philips, Aguas de Carabaña, Cemento Portland o Café torrefacto–, mobiliario de la época bajo muros, bóvedas brillantes y coloristas, además una producción audiovisual que acerca aún más al visitante a realizar un viaje por la historia del Metro.

Vía: Mirada 21