jueves, 13 de noviembre de 2014

Hallan en un yacimiento en Alaska restos de niños de la Edad del Hielo.

Enterrados hace más de 11.000 años, representan los restos humanos más jóvenes jamás encontrados en esa zona del continente americano.

El sitio y sus artefactos proporcionan nuevos conocimientos sobre las prácticas funerarias y otros aspectos raramente conservados de la vida de aquellos habitantes.
Los restos de dos niños de la Edad de Hielo, enterrados hace más de 11.000 años en un yacimiento en Alaska, representan los restos humanos más jovenes jamás encontrados en esa zona de América.

El sitio y sus artefactos proporcionan nuevos conocimientos sobre las prácticas funerarias y otros aspectos raramente conservados de la vida entre las personas que habitaron la zona hace miles de años, de acuerdo con Ben Potter, un investigador de la Universidad de Alaska Fairbanks y autor principal del artículo, que se publica en Proceedings.

Potter lideró el equipo de arqueólogos que realizó el descubrimiento en el otoño de 2013 en una excavación del sitio Upward Sun River, cerca del río Tanana en Alaska central. Los investigadores trabajaron en estrecha colaboración con las organizaciones tribales nativas locales y regionales, ya que llevaron a cabo su investigación. La National Science Foundation financió el trabajo.

Potter y sus colegas señalan que los restos humanos y ofrendas funerarias asociadas, la muerte y enterramiento de los niños, podrían dar lugar a nuevas formas de pensar acerca de lo temprano que se estructuraron estas sociedades, las tensiones que afrontaron cuando trataban de sobrevivir, cómo trataron a los miembros más jóvenes de su sociedad, y cómo veían la muerte y la importancia de los rituales asociados a ella.

Los huesos de los dos niños fueron encontrados en una fosa directamente debajo de una zona de vivienda donde se encontraron otros restos en 2010, concretamente de otro niño incinerado.

"Tomados en conjunto, estos entierros e incineraciones reflejan comportamientos complejos relacionados con la muerte entre los primeros habitantes de América del Norte", dijo Potter.

Se incluían ofrendas.

En el estudio, Potter y sus colegas describen que desenterraron los restos de los dos niños en un pozo de enterramiento bajo una estructura residencial a unos 15 centímetros por debajo del nivel del hallazgo de 2010. Las fechas de radiocarbono de los restos recientemente descubiertos son idénticas a las del hallazgo anterior - hace unos 11.500 años - lo que indica un corto período de tiempo entre el entierro y la cremación, tal vez una sola temporada.

También se encuentran dentro de los entierros ofrendas sin precedentes. Se incluyen puntas de piedra y utensilios con formas de cornamenta asociados decorados con líneas incisas abstractas, que representan algunos de los ejemplos más antiguos de armas con mango en América del Norte.

"La presencia de puntas con mango puede reflejar la importancia de los implementos de caza en la ceremonia de sepultura y con la población en su conjunto", señala el estudio.

Los investigadores también examinaron restos esqueléticos y dentales para determinar la edad y el sexo probable de los niños en el momento de la muerte: Uno sobrevivió al nacimiento por unas pocas semanas, mientras que el otro murió en el útero. La presencia de tres muertes en un solo grupo puede indicar la tensión relacionada con los recursos, tales como la escasez de alimentos, entre estos primeros americanos.

Tales hallazgos son valiosos para la ciencia, ya que, salvo en circunstancias especiales como las descritas en el documento, hay poca evidencia directa sobre las prácticas de organización y mortuorias de tales culturas humanas primitivas, que no tenían lenguaje escrito.

Los artefactos - incluyendo la puntas de proyectil, plantas y restos de animales - también pueden ayudar a construir una imagen más completa de las sociedades humanas tempranas y cómo fueron estructuradas y sobrevivieron a los cambios climáticos en el final de la última gran Edad de Híelo.