martes, 25 de noviembre de 2014

Redescubren un rostro sagrado harakmbut tallado en la roca.

Redescubren un rostro sagrado harakmbut tallado en la roca.
“Es un sitio sagrado para los harakmbut. Allí se le pedía a las rocas que nos protegieran o nos dieran prosperidad”, cuenta el líder harakmbut Luis Tayori.

Tras pasar más de 70 años olvidada en la selva amazónica de Perú, la roca con el rostro harakmbut fue redescubierta por la etnia indígena del mismo nombre para utilizarla como arma cultural en la conservación de su territorio ante la minería ilegal, la deforestación y la explotación de hidrocarburos.

Los ancianos harakmbut cuentan que, en un recóndito punto de su extensa reserva comunal, conocida como Amarakaeri, en la región de Madre de Dios, existe el perfil de un rostro indígena tallado en una roca monumental, del que solo se tenía constancia hasta ahora por unas fotografías tomadas alrededor de 1935.


Sin embargo, los líderes harakmbut Luis Tayori y Jaime Corisepa condujeron la pasada semana una expedición que logró redescubrir el rostro harakmbut, en un viaje financiado por las Fundaciones Rainforest y Ford, con el objetivo de conectar a los nativos con su pasado y así proteger su futuro ante la depredación de sus recursos.

El lugar donde está el rostro “es un sitio sagrado para los harakmbut. Allí se le pedía a las rocas que nos protegieran o nos dieran prosperidad, pero esas costumbres se abandonaron una vez que entramos en contacto con la civilización occidental entre los años 1935 y 1945, de la mano de misioneros dominicos”, relató a Tayori a Efe.

Tayori es el presidente del Consejo Harakmbut Yine Machiguenga (Coharyima), mientras que Corisepa ejerce como técnico del ente Ejecutor del Contrato de Administración de la Reserva Comunal Amarakaeri (ECA-RCA).

La expedición fue filmada por el cineasta británico Paul Redman en un cortometraje que se estrenó este jueves en un ciclo de cine indígena realizado esta semana en Lima con motivo de la vigésima cumbre mundial de las Naciones Unidas por el cambio climático (COP20), prevista en la capital de Perú del 1 al 12 de diciembre.

Tayori explicó que el rostro se encuentra a solo dos horas de camino de la mina aurífera del río Huaypetue (abundante en maíz, según la lengua nativa), donde las grandes maquinarias de los mineros ilegales aparecen en la noche para arrebatar el oro a la tierra de los harakmbut y dejarla contaminada.

Durante su expedición, los dos líderes indígenas “pusieron en riesgo la vida”, ante la hostilidad de los mineros ilegales, para recorrer parte de los “25 kilómetros de cuenca fluvial” que se encuentran actualmente devastados, ya que solo hay arena desértica y guijarros, allí donde debería existir bosque amazónico.


“Las empresas extractivas desconocen los vestigios culturales del interior de la reserva”, dijo Tayori, cuyo objetivo es difundir la importancia arqueológica de su reserva, sobre la que la empresa Hunt Oil tiene desde 2005 la concesión de exploración y explotación del lote 76, que ocupa el 90 por ciento de la superficie de la reserva.

“La situación es para llorar. La actividad extractiva también destruye los clanes familiares y estamos en una emergencia cultural pero, con estos trabajos, el pueblo está reflexionando lo que significa convivir con este tipo de actividades”, comentó Tayori.

El líder indígena apostó por recuperar más elementos de la cultura harakmbut para así poner en valor la identidad de su pueblo y hacer frente a las amenazas medioambientales que afectan a las 400.000 hectáreas de la reserva de Amarakaeri.

“Según los testimonios de los harakmbut más mayores, hay otros dos rostros monolíticos más en la selva, conectados por caminos ancestrales que se dirigían a Cuzco”, anunció Tayori.

Mediante el rescate de estos restos arqueológicos y culturales, el pueblo harakmbut tratará de frenar el avance de las actividades extractivas en la Amazonía, ya que se ven como “los únicos” agentes capacitados para proteger su territorio, que al mismo tiempo es su hogar y la fuente de su subsistencia.