jueves, 4 de diciembre de 2014

Los esferoides, un misterio hecho amuleto.

Los esferoides, un misterio hecho amuleto.
“¿Armas, símbolos de poder, amuletos, instrumentos de trabajo? La incógnita sigue abierta sobre uno de los objetos más inquietantes del pasado prehispánico: los esferoides. Unas piezas líticas, sobre las que debatieron tres especialista, María Antonia Perera, Juan Francisco Navarro y Jorge Pais, en el Museo Arqueológico Benahoarita, invitados por la Consejería insular de Cultura y Patrimonio.
Navarro Mederos aclaró que este fenómeno es mundial y estas piezas pulimentadas se remontan al Paleolítico Inferior. Sus tamaños varían, “desde un centímetro hasta dos metros, y en su mayor parte son cantos rodados acabados por la mano humana”.  Sobre su  funcionalidad, destacó que existen diversas hipótesis: “tenían un valor simbólico; eran proyectiles o parte de un arma; instrumentos para procesar alimentos o medicamentos; algunos se emplearon en actividades artesanales, como el trabajo de la joyería”.
El profesor de la Universidad de La Laguna indicó que en Canarias se han encontrado en la mayor parte de las islas, si bien la mayoría de ellos están descontextualizados, es decir, no han aparecido en excavaciones científicas. Navarro Mederos destacó que “las piezas más elaboradas han aparecido en La Palma”.

El público mostró curiosidad con las piezas. | D. S.
El arqueólogo palmero Jorge Pais profundizó sobre la utilidad de las mismas en la Isla Bonita, lanzando una serie de hipótesis que irían en consonancia con las expuestas por Navarro, como armas, amuletos, símbolos de poder e, incluso, idolillos. Si bien descartó que tuvieran una utilización cotidiana porque carecen de huellas de uso,  decantándose más por la hipótesis simbólica. “Quien la tuviera, el resto de esa comunidad sabía que se trataba de un persona importante”.
En cualquier caso, insistió en que el mayor problema para conocer su uso es la descontextualización. “Ninguno de ellos, que yo sepa, se ha encontrado en una excavación arqueológica; todos proceden de expolios y hallazgos casuales”, si bien matizó que “la relación más clara  es con las cuevas funerarias”, de hecho, en La Cucaracha (Mazo)  apareció uno de ellos.
La materia prima más habitual con la que se hacían era el basalto gris, basalto vítreo, gabro y también algunos en toba roja, mientras que el método de elaboración era el tallado con otras piedras o por abrasión.
Retorno.
Una de las piezas más singulares acaba de ser donado al Cabildo por Joaquín Toepke, un ciudadano alemán que vive en Frontera (El Hierro) y que, después de haber recorrido el mundo con su “amuleto”, decidió devolverlo a la Isla, donde lo recibió de manos de un agricultor garafiano en la década de los sesenta del siglo pasado.

Joaquín Toepke, de 85 años, y su pareja con el esferoide. | DA
Toepke, según el relato de Jorge Pais, llegó en 1960 a la Isla, atraído por su gran pasión: la pesca submarina. A los pocos días de estar viviendo en Santo Domingo de Garafía, ya tenía un apodo: el turista y medio, por su altura y por la costumbre inmemorial del pueblo palmero por los sobrenombres. Tras una jornada de pesca en la costa del Tablado en 1964, en la venta de Llano Negro, se encuentra con un vecino de la zona  y le regala un mero que había capturado.
A los tres días, este agricultor, en señal de agradecimiento, le entregó este esferoide, que según le comentó lo había encontrado trabajando en las vetas. Pais destaca que Llano Negro es una zona arqueológica de interés, porque cerca se encuentra la estación rupestre de La Zarza y la Zarcita  o los grabados del Mocolón.
Toepke se lo llevó a Luis Diego Cuscoy  y el arqueólogo trató que lo dejara en el Museo Arqueológico de Tenerife. Pero se negó y le dijo que era una especie de amuleto que lo acompañaría hasta su muerte. Su pareja, Nieves María Almenara Hernández, que es palmera, le dijo que si tenían que entregarlo en algún sitio lo haría en La Palma, como ha ocurrido medio siglo después.
Vía: dalapalma