jueves, 1 de enero de 2015

¿Cómo era la ropa de la Edad del Hierro? Hacen unas réplicas.

Uno de los objetivos de Marianne Vedeler en la reconstrucción de la túnica es aprender más sobre cómo se confeccionaba el tejido, cuánto tiempo se tardaba en hacerlo, y cómo se usaba la lana. (Foto: Yngve Vogt)
Hace unos pocos años, se encontró en un glaciar en Breheimen, Noruega, la porción de tela más antigua conocida descubierta en ese país, la cual en su día constituyó una túnica que se remonta a la Edad del Hierro noruega. Ahora se trabaja en la confección de una réplica de esa túnica, usando los mismos materiales básicos que se utilizaron en la original y empleando técnicas textiles de dicha Edad del Hierro. Quizá incluso la “resurrección” de esta fascinante prenda de vestir inspire a diseñadores de moda noruegos y veamos ponerse de moda túnicas como esta.

Hubo una gran excitación entre los arqueólogos cuando, hace tres años, se descubrió la prenda de ropa más antigua hallada en Noruega: la túnica, de lana. El hallazgo fue posible gracias a una expedición arqueológica en el glaciar Lendbreen, en el Parque Nacional de Breheimen. Como resultado del cambio climático, el citado glaciar, como otros en muchas partes de Noruega, ha estado retrocediendo durante los últimos años. El deshielo de los glaciares está liberando constantemente parcelas de terreno y cosas en ellas que mucho tiempo atrás los hielos se tragaron. Como resultado, están saliendo a la luz bastantes artefactos antiguos.

Además de la túnica, los arqueólogos que revisaron el glaciar Lendbreen encontraron zapatos, material de caza, estacas para afianzar tiendas de campaña sobre el suelo, así como restos de tiras de tela que pudieron usarse a modo de papel higiénico, como vendas para heridas o como compresas por las mujeres durante la menstruación, todo ello fechado en la Edad del Hierro.

También hallaron grandes cantidades de excrementos de caballo, de la misma época. Esto último muestra que los cazadores dejaban atados a sus caballos mientras estaban cazando renos en el glaciar.

Este, cuando se tragó los artefactos, actuó como una cápsula del tiempo, protegiéndolos tan bien que después de tanto tiempo los arqueólogos no solo encontraron puntas de flecha, sino también flechas completas. Pero la mayor sorpresa la tuvieron cuando hallaron la túnica.

Se calcula que fue confeccionada en algún momento entre el año 230 y el 390 después de Cristo. Su hallazgo hace tres años atrajo mucha atención de la prensa noruega y extranjera.

Gracias al trabajo del equipo de Marianne Vedeler, profesora en el departamento de arqueología de la Universidad de Oslo en Noruega, en dos museos noruegos se trabaja en sendas reconstrucciones de la túnica para mostrar qué aspecto tenía cuando era nueva.

La túnica constituye una valiosa muestra de cómo la gente de la antigüedad usaba lana para confeccionar ropa.

La mayor parte de la ropa de la Edad del Hierro se reparaba y se reutilizaba. Esta filosofía de aprovechamiento, y el hecho de que las prendas, pese a lo primitivo de las técnicas de fabricación, se confeccionaban buscando su resistencia por encima de otras cualidades que hoy se valoran más en la ropa, hacían que para una prenda fuese habitual una vida útil de décadas. La túnica fue usada durante mucho tiempo, antes de ser aparentemente abandonada en el glaciar. Estaba vieja y desgastada, y tenía varios parches cosidos a ella. Las mangas también fueron cosidas con posterioridad a su confección original.