miércoles, 14 de enero de 2015

Vilcabamba, el valle de la longevidad.

La ciudad más austral de Ecuador cobró fama en la década de los setenta, cuando científicos se interesaron en estudiar por qué los habitantes de esa comunidad vivían más de 100 años.

Vilcabamba, el valle de la longevidad.
Apenas se empieza a caminar por las calles de Vilcabamba un ambiente de curiosidad atrapa al visitante ansioso por mirar a los ancianos, los emblemáticos habitantes de esta bucólica localidad, ubicada a 50 kilómetros al sur de Loja, la ciudad más austral de Ecuador.


Con un primaveral clima que promedia los 24 grados centígrados todo el año, Vilcabamba cobró fama en la década de los setenta, cuando científicos se interesaron en estudiar por qué los habitantes de esa comunidad vivían más de 100 años. A partir de allí se le denomina también el «valle de la longevidad».

De distintas partes del mundo llegan personas con diferentes afecciones, sobre todo cardíacas, unas para permanecer cortos períodos y, no pocas, para extender sus estancia, por años. El clima benigno, su apacible atmósfera, la sana alimentación con frutos de la tierra y, en especial, el agua de los ríos Chamba y Uchima y de los múltiples arroyos, son los secretos revelados para la larga y saludable vida de sus moradores.

Estudios científicos dan cuenta de que el agua de sus vertientes contiene magnesio y otros minerales, por lo que consumirla propiciaría la quema de grasa y ayudaría también a prevenir el reumatismo.

Pero en los últimos tiempos se habla de una disminución del número de longevos. «En verdad, parece que ha decrecido los años de vida de nuestros viejos», dice un habitante de Vilcabamba, que considera que el auge del turismo habría mermado la calidad de vida de los nativos.

Algo de esto anticipó, años atrás, un médico japonés que se quedó impresionado por la exhuberante vegetación, el entorno armonioso y la suerte de mimetismo de la gente con el terruño; eso sí, dejó sentada su inquietud de que el número de visitantes y el ingreso de nuevas costumbres podrían llegar alterar la vida en este «valle sagrado», que es lo que significa en quichua Vilcabamba, ubicado a 1 500 metros de altura y habitado por 3 800 personas.

Vía: ABC