domingo, 1 de febrero de 2015

El clima puede influir en la formación y el desarrollo del lenguaje humano

Unos investigadores de la Universidad de Miami y del Instituto Max Planck han descubierto una correlación entre el clima y la evolución del lenguaje

Este mapa muestra la distribución de las lenguas con tono complejo (puntos rojos) y sin sonido complejo (puntos azules) en la base de datos Phonotactics de la Universidad Nacional de Australia. El sombreado más oscuro en el mapa corresponde a zonas con más baja humedad media // Caleb Everett, Universidad de Miami
Los lingüistas se han preguntando siempre si el clima y la geografía son factores que influyan decisivamente en la formación de las diferentes lenguas del mundo. La clave estaba en esclarecer los factores causantes de producir los sonidos y de sus cambios.

Recientemente, según la página estadounidense EurekAlert, un grupo de investigadores de la Universidad de Miami, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y del Instituto Max Planck de Psicolingüística ha descubierto que existe una correlación entre el clima y la evolución del lenguaje. Sin embargo, para descifrar dicha relación, hay que esclarecer primero la asociación existente entre el medio ambiente y los sonidos vocales de los diferentes idiomas del mundo.

Este equipo ha comprobado que muchas lenguas modulan el tono o el timbre de la voz para dar sentido a las palabras. Según Caleb Everett, un lingüista de la Universidad de Miami, se ha detectado que las lenguas que tienen entonaciones más complejas, en las que se emiten tres o más tonos para diferenciar los sonidos, son mucho más comunes en las regiones húmedas del mundo. Y, sin embargo, las lenguas con un tono más sencillo se detectan más en las regiones secas, tanto en zonas frías como en áridos desiertos.

Mapa de las lenguas del mundo
Everett, no obstante, explica que el clima no es un factor que influya de forma determinante en el lenguaje, sino que puede ayudar a la formación de los idiomas. Asimismo, expone que la adopción de uno u otro lenguaje en según qué climas puede ser, de forma inconsciente, una forma de adaptación al medio. Everett piensa que puede haber, incluso, algunos beneficios para la salud si empleamos unos u otros patrones de sonido en los diferentes climas del mundo, aunque sería necesaria una investigación más profunda para esclarecer este punto.

Este equipo explica, según una comprobación empírica en la que se ha cotejado una amplia serie de datos, que la inhalación de aire seco provoca una deshidratación laríngea y disminuye la elasticidad de las cuerdas vocales. Por tanto, la sequedad de los climas áridos puede provocar dificultades para producir tonos más complejos. Se produce, así, una clara relación entre la humedad o la sequedad del ambiente y dificultad de producir ciertos sonidos más o menos complicados.

Los resultados de esta investigación, que están publicados en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., evidencian que los sistemas de sonido de los diferentes lenguajes son adaptables e influenciables por el clima. Los resultados se fundamentan en los datos obtenidos de los análisis de más de la mitad de las lenguas del mundo y de una amplia investigación experimental previa, en la que se ha determinado las propiedades de la laringe humana y los factores que afectan a los tonos que puede emitir. El equipo, tras cotejar más de 3700 lenguas, ha comprobado que 629 idiomas que emplean tonos complejos se encuentran, en su mayoría, en las regiones tropicales y húmedas de África, del sudeste asiático y de la Amazonia.