martes, 24 de marzo de 2015

Documentan restos de grasa animal sobre una herramienta de hace 500.000 años

Documentan restos de grasa animal sobre una herramienta de hace 500.000 años

Herramientas con usos específicos
Entre restos de un elefante de unos 500.000 años de antigüedad en un yacimiento del Paleolítico Inferior en Revadim, Israel, el arqueólogo Ran Barkai de la Universidad de Tel Aviv ha descubierto "hachas de mano" y "raspadores" sobre los que se ha documentado la presencia directa de grasas animales, demostrando su uso para el descarnamiento. La investigación se acaba de publicar en Plos One.

Entre los restos de un elefante de unos 500.000 años de antigüedad, en el yacimiento del Paleolítico Inferior de Revadim, en Israel, el arqueólogo Ran Barkai de la Universida de Tel Aviv ha descubierto distintos ejemplos de hachas de mano y raspadores realizados en piedra.

La investigación publicada recientemente en Plos ONE, representa la primera evidencia directa verificada científicamente del uso preciso de herramientas de piedra del Paleolítico, para procesar cadáveres de animales y pieles.


"Hay tres partes en este rompecabezas: la expansión del cerebro humano, el cambio hacia el consumo de carne, y la capacidad de desarrollo de tecnologías avanzadas para satisfacer las nuevas demandas biológicas. La invención de la tecnología de la piedra fue un avance importante en la evolución humana" dijo Barkai. "La fractura de rocas con el fin de cortar la carne animal representa un hito biológico y cultural clave.

"En la cantera de Revadim, un sitio maravillosamente conservado de hace medio millón de años, encontramos restos de animales cazados, incluyendo una costilla de elefante con evidencias de cortes por una herramienta de piedra, junto con hachas de sílex y raspadores que conservan la grasa animal", añadió.

A través de la tecnología infrarroja FTIR para identificar las firmas de compuestos orgánicos prehistóricos, los investigadores fueron capaces de demostrar por primera vez una prueba directa de la explotación animal mediante el uso de herramientas de piedra.

"Los arqueólogos sólo habían sido capaces hasta ahora de sugerir escenarios sobre el uso y funcionamiento de este tipo de herramientas. No tenemos una máquina del tiempo", dijo Barkai. "Tiene sentido que estas herramientas se utilizaran para descomponer cadáveres, pero hasta que se ha contado con la evidencia para probar esto, seguía siendo sólo una teoría."


Herramientas con usos específicos

Si bien la cuestión de sus usos y fabricación se mantuvo sin respuesta hasta ahora, no había duda de que el hacha de mano y el raspador, que se encuentran en sitios prehistóricos de todo el mundo, eran distintos, utilizados con fines específicos.

Al replicar las herramientas de piedra para u moderno experimento de carnicería, y luego comparar las réplicas con sus homólogas prehistóricas, los investigadores determinaron que el hacha de mano era una robusta "navaja suiza" del hombre prehistórico capaz de cortar y romper huesos y tendones.

El raspador, más delgado y delicado, se utiliza para separar la grasa de la piel de los animales a partir del tejido muscular.

En el caso del elefante, por ejemplo, habrían necesitado usar ambas herramientas para gestionar una tarea tan difícil. El conocimiento de cómo hacer estas herramientas era precioso, y debe haber pasado de generación en generación, porque estas herramientas se reproducen de la misma manera a través de grandes extensiones territoriales y más de cientos de miles de años".