lunes, 14 de septiembre de 2015

Hallan pruebas en Alemania de una matanza colectiva que se produjo en tiempos prehistóricos

Localizan varias fosas colectivas, con los restos óseos de 26 personas, que dejan en evidencia que las matanzas de comunidades enteras eran frecuentes en las últimas etapas de esta cultura prehistórica

Varios individuos encontrados tenían huellas de profundas heridas en el cráneo

Un equipo de investigadores afirma haber encontrado las evidencias de lo que pudo haber sido una matanza de tiempos prehistóricos. Se fundamentan en el descubrimiento de una tumba colectiva de 7000 años de antigüedad, que contenía los restos óseos de algunos individuos de una comunidad de agricultores con evidencias de haber sufrido unas heridas terribles.

Los especialistas han examinado minuciosamente los huesos de unos 26 individuos, entre hombres, mujeres y niños, que fueron enterrados en el sitio de la Edad de Piedra de Schoeneck-Kilianstaedten, cerca de Francfort (Alemania). Han comprobado que los huesos presentaban marcas de heridas profundas de golpes en la cabeza, flechazos e indicios de esfuerzos deliberados por astillar las canillas de, al menos, la mitad de las víctimas, bien para que no escaparan o bien como advertencia al resto de la comunidad sobreviviente.

Christian Meyer ha afirmado, en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias, que “fue tortura o mutilación”, aunque “no podemos decir a ciencia cierta si las víctimas estaban todavía vivas”.

Cráneo fracturado de un niño de unos ocho años
Lo cierto, según Meyer, es que los estudios de Schoeneck-Kilianstaedten refuerzan las teorías esgrimidas tras el descubrimiento anterior en Alemania y Austria de otras dos tumbas colectivas. Las víctimas y los victimarios, en los tres enterramientos, parecen haber pertenecido a la cultura Linearbandkeramik (LBK), un pueblo agrícola que llegó a Europa central alrededor del 5500 a. C.

El nombre de esta cultura alude a la decoración de sus piezas de barro, ya que LBK significa en alemán cerámica de bandas lineales. Se estima que se desarrolló en la actual Hungría y se propagó posteriormente a lo largo del río Danubio.

Llama la atención que los tres sitios arqueológicos datan de finales de la presencia de la cultura LBK en esta zona, lo que nos da a entender que sus componentes pudieron haberse dividido en bandos enemigos que lucharon entre sí.

Meyer explicó que “se trata de hallar pautas. Una fosa colectiva fue espectacular, pero era una sola. Pero cuando se hallan varias del mismo período, entonces surge un patrón”. Los autores del artículo puntualizan que “las nuevas evidencias, sumadas a los resultados anteriores, indican que las matanzas de comunidades enteras no eran hechos aislados, sino características frecuentes de las últimas fases de la LBK”.

Estas conclusiones han sido apoyadas por Chris Scarre, arqueólogo de la Universidad de Durham (Inglaterra), quien no estuvo involucrado en el estudio. Señala que las conclusiones parecen estar bien respaldadas por las evidencias. “Lo que es particularmente interesante es la gran violencia. No solo la supresión de la comunidad rival - si es que eso fue -, sino también la atroz y sistemática fractura de la parte inferior de las piernas”, puntualizó Scarre. “Esto sugiere el uso de tácticas de terror como parte de esta violencia entre las comunidades”.

Por otro lado, Meyer, un antropólogo de la Universidad de Mainz (Alemania), piensa que no se puede asegurar con toda certeza qué provocó las matanzas, y menos teniendo en cuenta la antigüedad de los hechos. Sin embargo, en su opinión, sí es posible presentar hipótesis fundamentadas en lo que se sabe de la cultura LBK y las condiciones que pudieron enfrentar a sus miembros. Por ejemplo, el fin de esa cultura coincidió con un periodo de cambio climático en Europa.

Para Meyer “la población LBK se había expandido considerablemente, y esto incrementa la posibilidad de un conflicto”. Asimismo, los pueblos de LBK eran agricultores sedentarios, “así que a diferencia de los cazadores y recolectores, que se movilizaban para evitar conflictos, estas personas no podían escapar”. Hay que añadir el hecho de que “pudo haber un periodo de sequía que restringió los recursos, provocando que surgieran los conflictos”.

Futuras investigaciones arrojarán más luz sobre estos restos y sobre la cultura LBK.

Vía| La República
Imagen| La República