domingo, 25 de octubre de 2015

Vlad Tepes el príncipe de los Cárpatos

Vlad Tepes un príncipe muy sanguinario

Vlad Tepes el príncipe de los Cárpatos
A mediados del siglo XV, el Imperio Otomano fue extendiendo su sombra hacia los Cárpatos.  Vlad Dracul II, perteneciente a la Orden del Dragón y príncipe de Valaquia, fue apoyado por los húngaros ante la amenaza de los turcos. Tras el poco éxito en las campañas tuvo que entregar a los otomanos a su hijo, Vlad Tepes, como rehén.

Con solo trece años, Vlad Tepes fue adiestrado por el sultán Murat II, hecho que para muchos historiadores debió de marcar su vida. Incluso se asegura que muchas de las técnicas de tortura que posteriormente utilizó Vlad III fueron aprendidas en su época junto a los otomanos.

A los cuatro años abandonó las filas musulmanas y al tiempo consiguió llegar al poder. La tradición popular, un sinfín de documentos escritos e incluso algún lienzo confirman que fue un dirigente que gobernó con mano dura y no dudó a la hora de torturar y masacrar a sus rivales o a su propio pueblo.

Más adelante, y tras una fuerte ofensiva de los turcos, tuvo que huir hacia Hungría.  Allí el rey húngaro le negó el asilo y lo hizo prisionero, pero un tiempo después el mismo rey lo liberó y lo puso al mando de un ejército, para ayudarle en la lucha contra los otomanos con el fin de recuperar Valaquia para su reino. Vlad Tepes logró conquistar de nuevo el principado, pero al cabo de unas semanas fue de nuevo capturado por los turcos, quienes le cortaron la cabeza y la llevaron victoriosos a la capital del Imperio.

Se dice que fue enterrado en un monasterio, pero por petición de un religioso, que no quería a semejante personaje en un lugar sagrado, sus restos fueron exhumados y llevados a algún lugar desconocido.  Su tumba fue profanada y, en su lugar, solo aparecieron unos huesos de animales.

Vía| Vlad Tepes
Imagen| Vlad Tepes