sábado, 7 de noviembre de 2015

El castillo de Himmler

Cuartel general del ocultismo nazi

Fotografía aérea del castillo de Wewelsburg, situado en el estado alemán de Renania del Norte-Westfalia
Próximo a la población de Paderborn, en Alemania, se alza el castillo de Wewelsburg. En el año 1934 Heinrich Himmler adquirió esta fortificación, situada en el norte de Alemania, donde se inspiró para llevar a cabo la creación de una oscura y nueva religión.  Heinrich nació en Munich en el año 1900. Era pálido, de constitución débil y miope. Características que, según las fuentes consultadas, le definen como a un chico acomplejado e inseguro, nada acorde con sus ideales sobre la supremacía racial que él mismo defendió.

La fortaleza de Wewelsburg fue para Himmler un lugar de culto al servicio de la patria nazi y, por supuesto, un auténtico santuario donde se practicaba la magia negra y el ocultismo.  En la torre norte se encontraba el Reino de los Muertos, una estructura circular con forma de cripta.  En su bóveda había una esvástica que los nazis utilizaban en la invocación del mal. Cuando algún integrante del siniestro grupo moría, sus cenizas y sus objetos personales eran introducidos en urnas donde, posteriormente, se les rendía culto.

Los arquitectos que reconstruyeron Wewelsburg abrazaron el convencimiento de que aquella construcción se iba a convertir en el centro del mundo. Himmler utilizó el secretismo como primer mandamiento en la reconstrucción del castillo.