sábado, 14 de noviembre de 2015

La reina y las doce velas

Jaime I, el rey de los valencianos

Retrato de Jaime I de Aragón el Conquistador (Montpellier, 2 de febrero de 1208 – Alcira, 27 de julio de 1276), que fue rey de Aragón (1213–1276), de Valencia (1239–76) y de Mallorca (1229–1276), conde de Barcelona (1213–1276), señor de Montpellier (1219–1276) y de otros feudos en Occitania.
Fuertes ráfagas de viento golpeaban la fachada del castillo. El aire gélido reptaba por los muros provocando estridentes y tenebrosos sonidos. Los copos de nieve chocaban contra una ventana de la cual surgía una intermitente luminosidad, producida por candelabros. En el interior de la estancia, los reyes y parte de la nobleza discutían sobre el nombre del futuro heredero. Fue la misma reina quien, después de unas reflexiones, depositó sobre la mesa doce velas y se dirigió hacia los presentes:

- Encenderemos estos cirios y dotaremos a cada uno con el nombre de un apóstol. El último en apagarse será el nombre que elegiremos para mi vástago.

Ante la genialidad de la reina todos asintieron, mostrando su conformidad. Ordenó prender las velas y tras unos largos e intensos minutos, la vela que más aguantó fue la del apóstol Jaime. Así es cómo según la leyenda pasaría a llamarse el futuro conquistador y rey de los valencianos: Jaime I. Este hecho y muchos más son contados en las crónicas que el mismo Jaime escribió y en las que incluye sus peripecias por la costa del Levante.

Imagen| Onda 3