miércoles, 4 de noviembre de 2015

Las sociedades nativas americanas eran grandes consumidoras de bebidas con alto contenido de cafeína

El cacao y el acebo eran productos muy consumidos por los prehispánicos del suroeste de EE.UU. y del noroeste de México

Recipiente cerámico usado para el consumo de productos con cafeína por las sociedades nativas americanas
La zona del suroeste de Estados Unidos y del noroeste de México no estaba muy poblada en el siglo VIII d. C. pero, según un reciente estudio, los que allí vivían en esa época consumían bastantes bebidas con un alto contenido en cafeína, como el cacao o el acebo.

Este nuevo estudio ha sido realizado por Patricia Corona, profesora de Antropología de la Universidad de Nuevo México, y publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias con el título “bebidas rituales prehispánicas en el suroeste de Estados Unidos y en el noroeste de México”.

Corona, en su investigación, examina cómo la cafeína fue ampliamente utilizada por las sociedades nativas de Norteamérica, en diferentes períodos de tiempo, y cómo se produjo el intercambio de los productos que la contenían. Sin embargo, aún no están claras las rutas comerciales que se pudieron haber empleado.

La cafeína se consumía en dos tipos de bebidas. Una de ellas era una bebida de chocolate a base de cacao y la otra estaba elaborada con una especie particular de acebo, que se utilizaba para hacer la conocida como “bebida negra” entre los nativos americanos del sudeste de Estados Unidos.

Según la opinión de Corona, pudo haber existido algún tipo de comercio con México, ya que es el lugar más cercano en el que se pudo haber obtenido el cacao, la planta del chocolate. No obstante, señala que la guacamaya roja también ha sido encontrada en muchos puntos del suroeste de Estados Unidos, lo que sirve como indicador de una fuerte relación comercial con la gente de Mesoamérica.

El acebo, por su parte, pudo provenir de lo que hoy es el sur de Estados Unidos o de México. Los simples residuos en los cuencos de cerámica y en los fragmentos de jarras hacen difícil especificar más acerca del origen de la “bebida negra”.

Corona cree, según el registro arqueológico, que es probable que la cafeína se consumiera como parte de los rituales religiosos o en ciertos contextos políticos, como se hizo en Mesoamérica.

En su investigación original, sobre el consumo del cacao en el Cañón del Chaco, se fundamentó en el análisis de los fragmentos cerámicos de unos envases cilíndricos. Ciento once de estas piezas habían sido ya encontradas en 1896 en un habitáculo de Pueblo Bonito, un gran yacimiento situado en el Cañón del Chaco, en Nuevo México. La mayoría de ellos se encontraba formando parte de las colecciones del Museo Americano de Historia Natural.

Para esta investigación se ha utilizado una serie de fragmentos de jarras y cuencos hallados en sitios arqueológicos de todo el suroeste de EE.UU. En total, de los 177 fragmentos que fueron analizados, se encontró restos de cafeína en 40 de ellos.
Corona y sus colaboradores también seleccionaron cuidadosamente los fragmentos de cerámica para valorar los períodos de tiempo en los que fueron usados, así podrían hacerse una mejor idea sobre si el comercio fue constante o solo se desarrolló durante ciertos períodos de tiempo aislados.

El suroeste prehispánico fue habitado por muchos y diferentes grupos poblacionales, con distintas culturas. Esta investigación demuestra algo claro y es que muchos de estos grupos tenían en común el gusto por el consumo de cafeína. Este gozo fue tan fuerte que, durante al menos 700 años, valió la pena adquirir estas plantas desde muy lejos para conseguir las dosis de este estimulante natural.

Imagen| Blasting News