miércoles, 9 de diciembre de 2015

Eduard Munch: arquetipos

El Museo Thyssen Bornemisza de Madrid organiza una exposición sobre el pintor noruego EduardMunch bajo el título arquetipos y que podemos disfrutar desde el 6 de octubre de 2015 al 17 de enero de 2016

Celos de Edvard Munch
Hacía 30 años que no se realizaba una exposición sobre el pintor noruego Edvard Munch en Madrid, Paloma Alarcó es la comisaria de la exposición, en colaboración con Jon-Ove Steihaug del Munch Musee de Oslo, que ha cedido unas 40 de las aproximadamente 80 obras entre óleos, dibujos y grabados que componen la muestra, que podemos disfrutar en el Thyssen Bornemisza hasta el 17 de enero del año que viene.

Arquetipos es el nombre que han decidido darle, pues han optado por una organización temática en lugar de seguir la línea temporal, reflejando así con ello la obsesión de Munch con determinados temas, como la muerte, el amor, los celos, la soledad, la melancolía,  el pánico, las mujeres y su evolución a lo largo del tiempo “en cada sala vamos a ver repetidos los mismos temas con distintas técnicas, en distintos formatos, en distintos periodos” explica Paloma Alarcó.

Mención aparte, en relación con esta exposición, merece también la iniciativa “El Grito en la Naturaleza”, iniciada por la artista noruega Lise Wulff, junto con la ONG Beliond, la Compañía de responsabilidad social Pure CSR y el artista serbio Branislav Nikolic, además de la United Nations Environment Programe. En ella se pide colaboración, especialmente a la gente joven, se tratade tomar materiales reciclados o de bajo consumo para recrear con ellos alguna de las obras de Munch, que expresen el grito que nos lanza la madre naturaleza para que empecemos a cuidar de ella. En palabras del propio Munch “Siento un profundo grito interminable a través de la naturaleza”. Las fotografías recibidas en los correos scream@thiscreamfromnature.com ó educathyssen@museothyssen.org serán expuestas en una pantalla del recibidor del museo.

La obra de Munch es a la vez compleja y cercana, pues aunque el artista quería explicarse a sí mismo a través de sus obras siempre tenía muy presente a los espectadores, lo que hace que aún hoy en día sintamos una especial empatía, sabemos que sus cuadros nos hablan de nuestros miedos y angustias internos y no podemos dejar de sentir el asombro, la incomodidad y a la vez la cercanía que eso nos provoca.

Munch declaró que al igual que Leonardo diseccionaba la anatomía humana, para reflejar la verdad en sus obras él intentaba diseccionar el alma, y eso se refleja en su estilo de líneas muy marcadas y sinuosas, en la utilización del espacio como una prolongación del propio estado mental de los protagonistas más que como un elemento autónomo combinando formas planas con líneas sinuosas,  así como en la utilización simbólica de los colores.

En Munch los cuerpos se deforman buscando expresar la angustia y el vacío existencial que nos lleva a la turbación. Su propia vida es la fuente en la que se basa su obra, nació un 12 de diciembre de 1863 en Løten, Noruega, a los 5 años se quedó huérfano de madre y poco después perdió también a su hermana pequeña a causa de la tuberculosis, estos hechos marcarían su vida para siempre así como las obsesiones religiosas de su padre.

Munch comenzó a estudiar ingeniería, pero la abandonó por el arte, viajó a París donde conoció las obras de impresionistas y postimpresionistas y se sintió influido principalmente por Gaugin. Consiguió crear una obra muy personal de tipo simbolista que influiría en todos los expresionistas que vendrían después. El régimen nazi se haría con obras del artista que destruiría por inmorales, no obstante a partir de 1942 su obra es reconocida en Nueva York y será objeto de numerosos homenajes. Munch morirá el 23 de enero de 1944, solo como vivió.

Pintor de grandes verdades universales, que refleja las obsesiones del hombre contemporáneo hace que la exposición del Thyssen tenga el doble valor de analizar la obra de un genio que nos permite a la vez acercarnos a nuestras sombras.

Imagen| Wikipedia