martes, 1 de diciembre de 2015

Las cenizas de Laetoli

Una caminata en busca de agua durante el Plioceno nos dejó las primeras evidencias conocidas del comportamiento bípedo de los homínidos

Las cenizas de Laetoli
Tres figuras solitarias se desplazan cansinamente sobre el suelo cubierto de ceniza gris en una inmensa llanura africana. El macho dilata sus fosas nasales y levanta la vista hacia los negros nubarrones que cubren el horizonte. Unos metros más atrás, la hembra mira con recelo a su derecha, hacia aquella lejana y extraña montaña que a veces vomita esa tierra naranja y luminosa que abrasa. Toma en brazos a su pequeña cría, que ya muestra síntomas de cansancio, y cuando comienzan a caer las primeras gotas de fina lluvia el grupo acelera el paso siguiendo el mismo camino de otros tantos animales para alcanzar el cercano abrevadero.

A la paleontóloga Mary Leakey y su equipo les costaba trabajo creerlo: la datación de unas icnitas (huellas fósiles) que han encontrado sobre una capa de ceniza volcánica en la llanura de Laetoli (Tanzania) arrojaba una antigüedad de 3´6 millones de años. Lo asombroso es que se trataba de pisadas similares a las de un humano anatómicamente moderno. El dedo gordo estaba alineado con los demás dedos, no separado como en el resto de los primates. Y la profundidad de la marca del talón indicaba una distribución del peso al caminar parecida a la nuestra. En resumen: se trataba de la primera evidencia material en la Historia de unos primates que caminaban erguidos, de forma bípeda. Y en ese lugar y con esa antigüedaddebía tratarse de los Australopithecusafarensis cuyo ejemplar más conocido es nuestra querida Lucy.

No podemos olvidar, por cercanía geográfica, que estas huellas aparecieron apenas a 40 kms de distancia de la garganta de Olduvai, donde el primer ejemplar de nuestrogénero, Homo habilis, rompería intencionadamente la primera piedra para obtener un filo cortante apenas 1´2 millones después del paseo de aquella familia en busca de agua.

Dos acontecimientos tan cruciales para nuestra especie, y tan cercanos espacialmente entre sí, que dan cabida a pensar si una vez que comenzamos a desplazarnos usando exclusivamente los pies, nuestras manos quedaron libres para tareas más productivas.

Bibliografía


Harrison, Terry -Paleontology and Geology of Laetoli: Human Evolution in Context. (SpringerScience& Business Media, 2011)


Mary D. Leakey - Laetoli: a Pliocenesite in Northern Tanzania (ClarendonPress, 1987)