viernes, 4 de diciembre de 2015

Una momia inca arroja luz sobre la huella del Homo sapiens en América

La momia de un niño inca sacrificado ritualmente permite, mediante su ADN, concretar la llegada del Homo sapiens a América en hace 15.000 años

El niño inca momificado que habría sido sacrificado en un ritual hace 500 años
Por vez primera en la investigación sobre genética evolutiva, un equipo internacional liderado por el español Antonio Salas Elloriaga (Universidad de Santiago de Compostela), experto en genética forense, ha analizado el genoma mitocondrial de una momia inca perteneciente a un niño de 7 años. La momia, datada en quinientos años y hallada en la montaña argentina de Aconcagua, permitiría concretar que los primeros humanos modernos se adentraron en el continente americano hace unos 15.000 años.

El proceso se centraría en la extracción del ADN residual hallado en las mitocondrias de las células, en este caso, de las del pulmón del niño. El genoma mitocondriales perfecto para realizar estudios evolutivos, en una especie de reconstrucción del pasado a través del cual se rastrea la dispersión del Homo sapiens desde su origen en el África subsahariana.

Conforme estos grupos humanos migran más allá del continente forman los llamados haplogrupos, cada uno de los cuales tiene unas características genéticas específicas con variaciones que pueden encontrarse en el ADN mitocondrial humano. Este material genético se hereda de madres a hijos, por lo que así, trazando una línea por la ascendencia matrilineal, podríamos llegar al antepasado femenino común a la población actual de Homo sapiens, conocida como la Eva mitocondrial,y desde ella a su consecuente dispersión por todo el globo.

Imagen completa del niño inca momificado que habría sido sacrificado en un ritual hace 500 años
Comparando el ADN mitocondrial de la momia con una base de datos de 28.000 mitogenomas, se ha determinado la existencia de un linaje formado hace unos 14.300 años y que no ha sido identificado con anterioridad dado que ya no existe sobre la faz de la Tierra, al que pertenecería el niño. Su desaparición no es extraña, teniendo en cuenta que gran parte de la civilización inca falleció tras el contacto con enfermedades traídas por los europeos.

Sea como fuere, las conclusiones obtenidas respaldarían la teoría de que los primeros humanos que pisaron América entraron por el estrecho de Beiring desde Siberia, procedente de un grupo que partió desde la estepa rusa hace 23.000 años y se quedó aislado durante 8.000 años en el estrecho, entrando posteriormente en el continente americano en varias oleadas.

Actualmente, la momia del niñoinca se encuentra custodiada en Universidad Nacional de Cuyoa veinte grados bajo cero. Así permanece desdeel 8 de enero de 1985, cuando cinco montañeros encontraron en Aconcagua un conjunto de huesos y plumas.El niño inca, elegido por su belleza y buen estado de salud,vestía adornos de plumas y estaba rodeado de estatuillas de hombres y llamas talladas en oro. Había sido escogido para ser sacrificado, presumiblemente con un golpe en la cabeza, en la ceremonia inca de la Capacocha, donde se hacían ofrendas al Sol para favorecer la fertilidad de las cosechas o al soberano del Imperio para prevenir la enfermedad.

Vía| El País
Imagen| TerraeAntiqvae