sábado, 9 de enero de 2016

Luis XVII, víctima de la libertad

El rey que no llegó a gobernar

Luis XVII,  víctima de la libertad
Luis Carlos de Francia nació en 1785 en Versalles.  Fue uno de los hijos de Luis XVI y María Antonieta.

En los inicios de la Revolución Francesa, estando viviendo con su familia en el Palacio de Versalles, recibió el título de Delfín.

El estallido de la Revolución provocó que su padre fuera guillotinado y pasó a llamarse Luis XVII. Tanto los monarcas exiliados como las potencias europeas reconocieron dicho título.

Tras el asesinato de su padre, María Antonieta se hizo cargo de su hijo. Al poco tiempo fue separado de esta y pasó a la custodia de un zapatero llamado Antoine Simon, quien a partir de ese instante fue el encargado de su educación.  Con tan solo ocho años, Luis se encontró recluido y  manipulado por Simon, su tutor,  para que testificara en contra de su madre. María Antonieta acabó siendo acusada de incesto y  guillotinada.

En los años que estuvo cautivo, sin ningún tipo de higiene y sin ver la luz del sol, el joven Luis cayó enfermo y falleció a los, escasos, diez años de edad.

Sobre este hecho surgieron muchos rumores como, por ejemplo, uno que aseguraba que el heredero había sido sustituido por otro niño.

Según se afirma, el cadáver del pequeño Luis, fue arrojado a una fosa común. Un médico que antes se había encargado de realizar su autopsia, extrajo su corazón y lo guardó en alcohol. El músculo cardíaco vivió un sin fin de peripecias, hasta que un grupo de científicos de la Universidad de Louvain comparó su ADN, con el de su madre María Antonieta y varios familiares más. El resultado fue asombroso, el ADN coincidía. El corazón era el del joven Luis XVII.

Autor| Antonio Pascual García