domingo, 31 de enero de 2016

Nuevas especies de homínidos, nuevo árbol filogenético y muchas incertidumbres

El descubrimiento de nuevas especies de homínidos no consigue despejar algunas de las dudas sobre la evolución humana, sino que abre nuevos debates. En este panorama aparecen formas de investigación novedosas y criticadas

Comparativa de las características craneales del Homo naledi con otras especies humanas primitivas
La gran cantidad de hallazgos fósiles de las últimas décadas parece haber dado lugar a un momento de reflexión y debate que gira en torno a dos temas principales: un posible cambio en los métodos de investigación en Paleoantropología, y las relaciones filogenéticas de los homínidos.

Un posible cambio de paradigma

La construcción de una filogenia humana presenta grandes dificultades debido a diversos factores como la disponibilidad de datos o la diferenciación de especies que se parecen entre sí. Además, tras el minucioso trabajo que conlleva un estudio todavía se ha de llegar a un consenso con el resto de científicos, llevado a cabo mediante un proceso de revisión por pares del mismo en revistas de prestigio. De esta forma se adquiere credibilidad por parte de la comunidad científica, al menos mientras nuevos descubrimientos no lleven a replantearse los resultados. Esta es la forma tradicional de investigación.

Sin embargo, la difusión del hallazgo de Homo naledi  parece haber transgredido todas esas normas, y hay quienes critican que los resultados se publicaron apresuradamente (un estudio de más de 1.550 fósiles en sólo dos años),  sin una revisión por pares (se publicó en una revista de acceso abierto, que no requiere tanto tiempo de revisión antes de la publicación definitiva como en las revistas de pago) y de forma poco seria, llegando a tacharse incluso de "truco publicitario" y de hacer de la ciencia un negocio.

A pesar de todo, puede ser  el comienzo de un cambio  hacia un proceso de investigación más rápido, abierto y accesible (incluso se pudo seguir el proceso de excavación a través de twitter). En cualquier caso, hay que tener mucho cuidado a la hora de publicar ciertos titulares espectaculares, como que Homo Naledi es nada menos que "el eslabón perdido", sin tener una certeza científicamente comprobada.

Un árbol filogenético poco preciso        
                                                         
El árbol filogenético más reciente es el presentado por Chris Stringer en el Museo de Historia Natural de Londres. Se trata de una síntesis de las especies más reconocidas, pero en él no aparecen las posibles relaciones entre ellas, ni siquiera hipótesis filogenéticas, por lo que ha sido objeto de algunas críticas. Hay que tener en cuenta que, aunque algunas especies parecen estar consolidadas, la paleoantropología es una ciencia muy dinámica. Por eso para entenderlo hay que conocer algunas de las líneas de debate abiertas.

Comenzando por Homo naledi, una de las dudas razonables sobre su estudio es el porqué no se ha realizado una datación, al menos relativa, antes de su publicación. Como deducen por sus rasgos morfológicos puede tener una antigüedad de unos 2 millones de años y ser el "eslabón perdido", pero también puede ser mucho más reciente. Dado el importante número de individuos encontrados, 15 por ahora, conservará su nombre de cualquier modo. Sin embargo, aún cuando fuese muy antiguo, podría llegar a concluirse que pertenece al género Australopithecus.

Respecto a las primeras especies del género Homo también existen diferentes debates. Por ejemplo, algunos científicos piensan que Homo habilis y Homo rudolfensis no pertenecen al género Homo. También se debate sobre si el Homo ergaster africano y Homo erectus asiático son especies diferentes o una sola, ya que presentan muchas similitudes. Más conocido a nivel mediático es el Homo floresiensis, del que algunos todavía piensan que no se trata de una especie diferente, sino de un Homo sapiens con algún tipo de malformación.

Según Chris Stringer, nuevas estimaciones genéticas sugieren que el linaje neandertal podría haberse  separado de la rama que compartimos  hace unos 650.000 años  en lugar de 400.000, poniendo en duda a Homo heidelbergensis como el ancestro común de Neandertales y Sapiens y situándolo en los comienzos de linajes posteriores.

En conclusión, a pesar de que cada vez disponemos de más datos sobre nuestros orígenes, todavía no son suficientes como formular hipótesis con cierta precisión. 

Imagen| eLIFE