domingo, 17 de enero de 2016

¿Tenían los neandertales menos enfermedades que nosotros?

Los neandertales tenían enfermedades muy similares a las nuestras. De hecho, muchas las hemos heredado de ellos, aunque también nos han aportado muchas ventajas evolutivas

Neandertal y Homo Sapiens. Museo Scienze Naturali, Torino
Se podría pensar que los neandertales, puesto que vivían en permanente contacto con la naturaleza y su dieta era sana y variada, serían menos proclives a las enfermedades que el hombre actual.  Sin embargo, por los restos óseos conservados se pudo observar desde un principio que sufrieron patologías traumáticas, como fracturas, amputaciones, degenerativas como la  artrosis, dentales como la caries,  la hipoplasia y la periodontitis, infecciosas como la tuberculosis e incluso que eran susceptibles de padecer tumores, como el de carácter benigno sufrido por un  neandertal de más de 120.000 años de antigüedad hallado en Krapina, Croacia.

Desde que se aplican las nuevas técnicas para extraer ADN de los fósiles, se ha podido comprobar que muchos de los rasgos que nos caracterizan pueden considerarse  claramente como una herencia genética neandertal, también en cuanto a la salud se refiere. Se ha descubierto que al cruzarse  neandertales y sapiens se produjo un intercambio de genes, y la hibridación pudo ser uno de los factores del éxito evolutivo de los humanos modernos.

Ventajas evolutivas heredadas

Hay que pensar que cuando los humanos modernos llegaron desde África a Europa y Asia Occidental, los neandertales llevaban ya 200.000 años allí, y lo más probable es que se encontrasen bien adaptados al clima, los alimentos y los patógenos locales.  Al cruzarse, los humanos modernos adquirieron estas ventajas mediante la incorporación de genes ya seleccionados, lo que les permitió adaptarse más rápidamente al ambiente de los nuevos territorios. Es el caso de los genes que afectan a los filamentos de keratina, una proteína fibrosa que proporciona dureza a la piel, el cabello y las uñas y que puedo resultar muy beneficioso en los nuevos ambientes muy fríos, ya que proporciona una capa de aislamiento más gruesa.

Otra de las ventajas adquiridas, según dos estudios publicados recientemente en el American Journal of Human Genetics,  fueron variaciones genéticas que  ayudan a aumentar las defensas inmunitarias innatas, protegiéndonos  contra bacterias, hongos o parásitos y mejorando así la capacidad de los humanos para superar infecciones. Se trata de tres genes TRL (dos más similares a las del genoma neandertal, y la otra al genoma denisovano), que aparecen todavía entre individuos europeos y asiáticos actuales.

Aunque no se sabe todavía el porcentaje en que los TRL pertenecen a la herencia genética o a nuestra propia adaptación, la herencia parece bastante importante, puesto que los genes de la inmunidad innata tienen más origen neandertal que el resto del genoma humano (si en la media del genoma es del 4%, en este grupo de genes ronda el 50%).  

Enfermedades que debemos a los neandertales

Pero no todo han sido ventajas. Probablemente la acción de la selección natural hizo que algunas de las mutaciones neandertales fuesen eliminadas porque eran perjudiciales. Sin embargo, los mismos genes que protegieron a esos primeros seres humanos en su aventura, les hizo sensibles a las alergias, por ejemplo, a los pelos de animales y al polen. También otros genes neandertales nos han hecho más débiles, contribuyendo a que suframos diabetes tipo 2, lupus, enfermedad de Crohn (que afecta al intestino), psoriasis o cirrosis biliar primaria.

Por otra parte, hay que tener algunas cosas en cuenta, como que algunas adaptaciones pueden ser beneficiosas en una época y perjudiciales en otra. Por ejemplo, que almacenar calorías pudo ser trascendental para la supervivencia en ciertos momentos y, sin embargo, hoy en día puede causar obesidad y diabetes. O que no podemos achacar el número considerable de alergias actuales solamente a la herencia neandertal. ¿Estará mutando nuestro sistema inmunológico por el cambio climático, la contaminación o los malos hábitos alimenticios?

En cualquier caso, los descubrimientos sobre nuestra herencia genética nos ayudarán a entender algo más sobre nuestros problemas de salud.

Imagen| Flickr