viernes, 26 de febrero de 2016

Aparecen en Inglaterra los restos de un caballero medieval con heridas de muerte recibidas en una justa

En la catedral de Hereford, en Inglaterra, los arqueólogos excavan los restos de un caballero medieval abatido en una justa

Recreación de una justa medieval
Los especialistas de Headland Archaeology Limited han llevado a cabo, entre los años 2009 y 2011, una importante excavación arqueológica en la catedral de Hereford. Entre otros hallazgos, se han sacado a la luz las tumbas de unos 700 individuos que fueron enterrados allí entre los tiempos de la invasión normanda hasta el siglo XIX.

Dentro de este maremágnum de cadáveres, y de una horquilla cronológica tan amplia, un posterior estudio osteológico está arrojando más luz sobre las enfermedades, los accidentes y las lesiones que esta gente padeció en su vida. Sin embargo, el investigador Andy Boucher ha destacado algunos casos como los restos de un leproso, que pudo ser un obispo de Hereford que murió por esa enfermedad, o los de una mujer con una mano amputada, posiblemente como castigo por robar.

No obstante, hubo un enterramiento que llamó especialmente la atención. Se trata de una tumba, fechada por su tipología entre 1100 y 1300, rodeada parcialmente por losas de piedra y con los restos de un caballero en su interior. El individuo, por el análisis dental, procedía de Normandía, pero emigró y murió en Hereford. Su esqueleto es especial porque mostraba ciertas fracturas en las costillas, que no soldaron, y la dislocación del hombro derecho. Son la muestra evidente de que, con toda probabilidad, el caballero murió a causa de las heridas mortales sufridas durante la disputa de una justa.

Restos de un caballero medieval abatido en una justa
Según los análisis óseos, debió ser un hombre resistente porque se sobrepuso a varias contusiones pero la última, a sus 45 años, fue mortal. Se trata de las heridas que el caballero sufrió, cerca de la hora de su muerte, en un torneo típico del medievo. Las pistas que han encontrado los especialistas son los huesos sin soldar y la extraña posición de descanso del cuerpo. La pierna izquierda apareció girada, posiblemente, a causa del golpe infligido en la parte superior derecha del cuerpo mientras montaba a caballo. El impacto de la lanza de su rival pudo haberle hecho girar bruscamente el pie izquierdo al intentar controlar el estribo.

Andy Boucher, director del estudio, indica que nunca se puede estar completamente seguro de cómo la gente del pasado se hizo sus heridas, pero en este caso hay muchas evidencias de que ocurrió violentamente. La posición de sus heridas coincide bastante con las que se podían haber recibido en una justa.

El contexto histórico de esta época acompaña la hipótesis de Boucher. Ricardo Corazón de León, en el año 1194, concedió licencias para que se pudieran celebrar torneos en cinco localidades de Inglaterra, después de que su padre Enrique II organizara algún torneo ilegal. Los torneos originales se basaron en la lucha cuerpo a cuerpo donde un gran número de caballeros luchaban, a pie o a caballo, de forma individual o en equipo. Estas peleas no estaban destinadas a divertir a un público sino que se trataba de verdaderas batallas, contra los combatientes enemigos capturados, y podía contemplarse la muerte como un posible final.

Imágenes| Blasting News, Blasones