jueves, 4 de febrero de 2016

El Antiguo Israel y su evolución histórica

Un breve repaso a su historia desde la Edad de los Patriarcas hasta el final de la Monarquía Unida

El templo de Jerusalén según la visión del profeta Ezequiel. Perspectiva de Charles Chipiez, 1889
El territorio de Israel ha sufrido una serie de acontecimientos a lo largo de su historia que lo han llevado a una distribución geográfica variada e inestable. La evolución de dichas tierras no ha sido fácil ni uniforme, y ha dependido de numerosos factores para formarse como tal. A continuación se expone una secuencia cronológica sobre cómo estaba conformado el Israel Antiguo, desde la Edad de los Patriarcas hasta el final de la monarquía unida con la muerte de Salomón.

- ca. 1.750 a. C. También conocida como "Edad de los Patriarcas", corresponde al territorio formado en la actualidad por el Estado de Israel, la Franja de Gaza, Cisjordania, la zona occidental de Jordania y algunos tramos de Siria y Líbano, llamándose Canaán desde el Tercer Milenio a. C.

- Periodo comprendido entre 1.750 y 1.550 a. C. Coincidiendo con el dominio hikso, se sucede la estancia en Egipto. Detallado en su Aegyptíaka, el sacerdote e historiador egipcio Manetón relató las primeras invasiones por parte de los hiksos durante el reinado de Tutimeos. Estas invasiones fueron dirigidas por Salitis, fundador de la Dinastía XV y situó su capital en Menfis.

- ca. 1.250 a. C. Ocurrió un episodio determinante, el Éxodo, la salida de Egipto de los israelitas después de ser liberados por el poder divino de la esclavitud. En este año reinaba Ramsés II de la Dinastía XIX, aunque muchos autores sostienen que este hecho ocurrió unos 200 años antes, bajo el mandato de Amenofis II, de la Dinastía XVIII.

- 1.200 a. C. Época de Josué y los Jueces. Tras la muerte de Moisés, Josué dirige al pueblo israelita que se encontraba en las llanuras de Moab. Los organiza en grupos militares para la conquista de Canaán con ataques estratégicos. Definitivamente consiguen su objetivo, aunque la posesión de este país les conduce a numerosos conflictos para el reparto de los territorios a los pueblos de Israel.

- 1.030-1.010 a. C. Se establece en Israel la monarquía, no sin la oposición de Samuel, que insiste que Dios es el verdadero rey, pero el pueblo ya ha tomado su decisión de querer un Dios "terrenal". Yahvé convenció a Samuel sobre la mejor opción y ungió a Saúl, de la tribu de Benjamín.

- 1.010-970 a. C. Con la monarquía ya establecida y tras la desobediencia de Saúl a Yahvé en materia militar, éste ordena a Samuel que consagre a David como rey de Israel.

- 970-930 a. C. Monarquía del tercer y último rey del Israel unificado: Salomón. Hijo de David y Besatbé, Salomón heredó el trono de su padre y con él, el gran imperio que éste había forjado.

Orígenes israelíes

La concurrencia israelita tiene un origen variado, formado por dos grupos de naturaleza muy distinta y de modos de vida antagónicos. Se forjó por la mezcla de la sociedad autóctona con un grupo de extranjeros procedentes de las estepas sirias y de naturaleza nómada.

Por un lado, los grupos humanos autóctonos tenían un modo de vida sedentario, dedicado fundamentalmente a la agricultura. Ocupaban la franja costera y la llanura central, formando un entramado de ciudades-estado con una organización protourbana. Por otro lado se encuentra la sociedad nómada llegada de las estepas sirias y, en menor medida, el grupo seguidor de Moisés con la liberación egipcia, que fueron guiados hasta las tierras de Canaán. Su modo de vida nómada y activo les permitía establecer una ruta de comercio entre las distintas sociedades por las que viajaban.

Aunque se ha llegado a pensar que los dos grupos de distinta naturaleza estaban confrontados, la realidad era bien distinta. Se conoce que la combinación de ambas comunidades fue satisfactoria y exitosa, ya que cada uno adquirió costumbres y conocimientos del otro, consiguiendo así un sistema económico y social más estable, con las ventajas e inconvenientes propios de la mixtura de dos modos de vida diferentes.

La realeza despótica de las grandes monarquías orientales vista por Israel

Para los israelitas, las monarquías orientales son un claro ejemplo de desobediencia y despotismo hacia el divino. El hecho de que una persona de carne y hueso haya sido elegida para representar a Dios en la tierra es algo inadmisible, pues el todopoderoso es insustituible y con su sola presencia celestial es suficiente. Este descontento se ve representado en la Biblia en numerosos versículos, ya que critican tanto la burocracia, el control sobre todas las cosas e incluso la “dictadura” sobre un recurso tan básico y necesario como es el agua.

El nacimiento de la propia monarquía israelita

La instauración de la monarquía como sistema político en Israel no fue fácil, pues la oposición inicial fue fuerte.

Una vez llegados a Canaán, los hebreos se conformaron en una serie de tribus independientes sin un mando centralizado y único. Tenían un tipo de líderes denominados Jueces, pero no hacían la función de reyes propiamente dicha, sino que eran caudillos con el objetivo de transmitir la palabra de Dios.

Uno de dichos jueces fue Samuel, caudillo respetado y admirado entre todas las tribus, humilde y servicial, nunca se quiso aprovechar de su cargo. Con el paso de los años y su entrada en la vejez, el pueblo israelita veía más cerca su muerte, por lo que le suplicaron elegir su sucesor, pero esta vez, con el título de Rey. Samuel se negó en rotundo pues no aceptaba la representación carnal de la divinidad, pero el propio Dios le convenció de que tenía que ser así, que era la mejor opción para el pueblo de la Tierra Prometida. Ungió así a Saúl y este se convirtió en el primer Rey de Israel.

Imagen| Wikipedia