domingo, 14 de febrero de 2016

El comportamiento humano moderno nació en África y no en Europa

Las investigaciones en la Cueva de Blombos y su entorno, en Sudáfrica, revelan que el Homo sapiens ya tenía un comportamiento humano moderno, similar al nuestro, hace 100.000 años

Puntas bifaciales, ocre grabado y herramientas de hueso. Cueva de Bombos
Durante muchos años se ha considerado que el comportamiento humano moderno surgió en Europa hace unos 40.000 años. Algunas de sus características básicas son la capacidad para crear arte, la elaboración de herramientas sofisticadas y técnicas avanzadas para la caza, el lenguaje y el pensamiento abstracto y simbólico. Sin embargo, existe otra corriente teórica que  ubica su aparición en fechas mucho más antiguas en África, en el mismo lugar donde tuvo su origen el Homo sapiens.

Esta segunda teoría cobra cada vez más fuerza gracias a los  descubrimientos de un equipo de investigación de las universidades de Bergen y Witswatersrand, que han atestiguado numerosas innovaciones en el sur de África que muestran que Homo sapiens tenía un comportamiento humano moderno hace ya 100.000 años.

                                   Innovaciones en la Cueva de Blombos

Sus primeros estudios se centraron en la Cueva de Blombos, situada a unos 300 kilómetros al este de Ciudad del Cabo, y que fue descubierta en la década de 1990.  Dentro de su secuencia arqueológica, los depósitos de la Edad de Piedra intermedia, de hace entre 100.000 y 70.000 años, han aportado gran cantidad de datos sobre la evolución del comportamiento de la especie humana.

Algunos de sus descubrimientos son verdaderas innovaciones tecnológicas, como una extraordinaria industria en hueso, y la producción de puntas lanceoladas bifaciales talladas por presión (tipo Still Bay), que muestran que los humanos anatómicamente modernos en Sudáfrica tenían un repertorio sofisticado de técnicas de fabricación de herramientas en un momento muy temprano.

También se han hallado incipientes manifestaciones artísticas, como lo que se puede considerar el primer arte abstracto, representado por un fragmento de ocre grabado de hace unos 100.000 años, o dos tablillas con motivos geométricos incisos que pudieron representar algún calendario o esquema, con una antigüedad de unos 75.000 años. Además  han aparecido adornos elaborados con conchas del género Nassarius que presentan una perforación y que han sido interpretados como piezas de un colgante, con posible carácter simbólico.

Otros descubrimientos apuntan avances de la cognición humana hacia procesos mentales complejos. Es el caso de un posible taller para fabricar ocre de 100,000 años de antigüedad, ya que la combinación de sustancias en su producción indica que tenían capacidad conceptual para ello. Además, el ocre era utilizado para la decoración, la pintura y la protección de la piel, pudiendo ser utilizado con intención simbólica en determinadas prácticas sociales.
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                                    El viaje de África a Europa

Parece evidente que el comportamiento humano moderno está bien atestiguado en la cueva de Blombos, pero no se trata de un caso aislado. El uso del ocre era una práctica común en África  hace unos 100.000, incluso en el yacimiento de Twin Rivers  (Zambia) se han encontrado restos de  ocre en niveles que podrían ser anteriores a los 200.000 años.

Por otra parte, las investigaciones de Blombos se han ampliado a otras zonas y se han encontrado evidencias de que existían contactos entre distintos grupos humanos, y que compartían saberes tecnológicos y concepciones culturales hace unos 100.000 años. Se ha descubierto un patrón que consiste en que cuando la demografía cambia, las personas interactúan más. Por ejemplo, han encontrado motivos similares grabados en cáscaras de huevo de avestruz en diferentes sitios, lo que demuestra que la gente probablemente estaba compartiendo material cultural simbólico en ciertos momentos, pero no en otros.

Según el equipo de investigación, Homo sapiens ya era conductual y cognitivamente moderno en ese momento, y creó un patrón con el que viajaría desde África, a Arabia y Europa, donde podemos reconocerlo en las manifestaciones artísticas y la tecnología de hace 40.000 años. El intercambio de conocimiento entre grupos estaría en la base de la evolución sociocognitiva y tecnológica humana y nos ayudó a constituirnos como humanos.

Vía| Phys.org