lunes, 1 de febrero de 2016

La datación de la iglesia de San Pedro de la Nave (Zamora)

Un ejemplo de la complejidad y los problemas de interpretación del radiocarbono

Iglesia de San Pedro de la Nave
En contra de una creencia bastante extendida, un resultado de 14C está bastante lejos de constituir una fecha concreta en el calendario. Lo que se obtiene es una aproximación estadística en cuya fiabilidad y verosimilitud influyen varios factores que han de ser tenidos en cuenta por el arqueólogo.

En la iglesia de San Pedro de la Nave, existe la problemática de la datación de una viga de ésta. Para empezar, es importante indicar que ninguna de las iglesias de época visigoda poseen elementos de datación absoluta: su cronología se fija mediante caracteres tipológicos y estilísticos. Otro punto importante a resaltar es que el estudio que se ha llevado a cabo pretende, aparte de intentar arrojar luz sobre la cronología de la iglesia,  ensayar la aplicación de esta metodología combinada de C14, dendrocronología y arqueología a las iglesias altomedievales españolas.

Después de analizar diferentes fuentes escritas, los arqueólogos se decantaron por la viga por varios motivos. Principalmente, porque su lugar de aparición está bien contrastado y localizado, algo muy importante; porque tenía que ofrecer un resultado aceptable, y porque tenía que ser fácilmente accesible (está depositada en un museo).

Anomalía típica de un anillo parcialmente ausente, detectada en una de las muestras
En cuanto a los resultados, la datación aportó bastante información al respecto:

- La especie de madera (Pinus sylvestris L. / Pinus nigra Lamb. pino albar / pino laricio), algo muy importante ya que ninguna especie se encuentra en un área cercana al edificio.

- El perímetro del árbol del que se había extraído la viga medía más de 1,50 m.

- La presencia de nudos, que sugiere unas condiciones de crecimiento en un entorno bastante despejado de otros árboles (al menos durante una parte del crecimiento).

- El árbol creció en unas condiciones ambientales rigurosas, como demuestra el pequeño crecimiento medio de sus anillos.

- El crecimiento del árbol fue, al menos entre las cotas extraídas para la muestra, de 20,7 cm/año.

Es importante en este punto, recordar que la datación fija el momento de crecimiento de los anillos analizados, no su utilización. Es decir, determina el momento de crecimiento y corte del árbol, no el de su utilización como elemento constructivo. Esta es la clave para entender la problemática.

La edad del árbol se sitúa entre los 282-283 años, y el último anillo coincide con la tala del árbol.

Para la datación de 14C se toman dos muestras: una de 12 gramos de madera y otra muestra de 72 gramos de serrín (con posible contaminación). Las muestras coinciden con el anillo nº 32, por lo que se deberán añadir 250-251 años a las fechas que se obtengan del 14C.

La fecha de la madera, una vez calibrada y sumados los anillos, da un resultado de 330-474 años a. C.

El problema es que la hipótesis de la que se partía, con una fecha de mitad del siglo VII o siglo IX, no corresponden con la fecha obtenida mediante la datación. Hay un desfase de 250-450 años. Los autores explican que es posible que la madera haya sido reutilizada como material de construcción, lo que explicaría ese desfase cronológico. Además, se sabe que algunos sillares fueron reutilizados, por lo que no sería descabellado pensar que la viga también lo fue.

Otro elemento que llama la atención es que el alabeo de la viga haya ocurrido poco después de su labrado. Tendremos, por tanto, que en la supuesta reutilización de la viga el alabeo se tuvo que corregir con la forma de los sillares, algo completamente ilógico desde el punto de vista constructivo.

En conclusión, este ejemplo presenta muchas problemáticas y permite observar que los diferentes métodos empleados no son sencillos de analizar ni dan una cifra exacta e incuestionable.

La selección de las muestras depende del arqueólogo e influye en el tipo de interpretación que se pueda realizar. Otra cuestión importante es la problemática de datar vigas o material constructivo. Se suele datar leña, porque tiene menor periodo de tiempo, y porque en un tronco vamos a estar datando una parte random de la estructura del árbol.

Además de la viga, que dio una datación romana; una grapa nos lleva al siglo VII, otra, a una cronología similar y la última también. Cabe pensar que las vigas están reutilizadas y las grapas son del momento de construcción.

Vía| CSIC, Dialnet