lunes, 28 de marzo de 2016

Aparece un arma de acero al crisol de los tiempos de Batú Khan, el nieto de Gengis Kan

Unos arqueólogos rusos encuentran el arma de acero al crisol más antigua encontrada en el este de Europa

Arma de acero al crisol de los tiempos de Batú Khan
Unos arqueólogos rusos realizaron un examen rutinario a un viejo sable descubierto hace ocho años en la ciudad de Yaroslavl y se percatan de que es el arma de acero al crisol más antigua encontrada hasta ahora en el este de Europa.

“Fue muy inesperado y emocionante encontrarlo”, dijo la doctora Asya Engovatova del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Rusia, directora de la investigación. “Estuvimos analizando un fragmento de un sable -que llevaba en el Museo del Estado de Yaroslavl siete años- y descubrimos que era una pieza única”.

El sable fue desenterrado por Engovatova y sus compañeros en el año 2007, en una excavación en el centro histórico de la ciudad de Yaroslavl, junto a la Catedral de la Dormición. Se trataba de una fosa común de los defensores de la ciudad y de los civiles masacrados por los invasores encabezados por Batú Khan, hijo de Jochi y nieto de Gengis Kan, en un sólo día del año 1238. Batú Kan fue el gobernante mongol fundador de la Horda Azul, que con el tiempo se convirtió en la Horda de Oro (o Kanato Cumano), que gobernó Rusia durante 250 años, tras derrotar a los ejércitos polacos y húngaros.

Según Engovatova, el sitio arqueológico era como una especie de “informe” completo de las atrocidades cometidas ese día de 1238 en aquel lugar. Encontraron numerosos esqueletos de mujeres y niños asesinados, muchos objetos del hogar como platos y joyas, y muchas armas entre las que se encontraba el sable.

Los métodos metalográficos utilizados en el análisis revelaron que la espada había sido fabricada con acero al crisol. La tecnología que se utilizaba para producir acero de ese tipo se fue perfeccionado por primera vez en la India, en el siglo primero. Sin embargo, los artefactos de acero hechos a mano no comenzaron a aparecer en Asia Central hasta mucho más tarde. Los fabricantes de espadas europeos, según parece, no sabían nada de esta tecnología. Es más, las técnicas empleadas para la fabricación de objetos de acero al crisol se perdieron más tarde y, desafortunadamente, los europeos no lo volvieron a reinventar hasta finales del siglo XVIII.

En la Edad Media, incluso después, el acero de crisol era muy caro. Se necesitaba emplear un gran esfuerzo y habilidad para mantener las hojas de estas armas bien afiladas. No obstante, era el material perfecto para la guerra. Los expertos sugieren que el “Sable de Yaroslavl” pudo haber pertenecido a un guerrero muy rico del ejército de Batú Khan.

Alan Williams, un británico experto en las antiguas tecnologías empleadas en las armas blancas, opina que el acero al crisol de Asia Central sólo se utilizó para las hojas de las espadas alemanas de la marca “ulfberht”, que datan de los siglos del VIII al IX, y que nunca se llegaron a forjar completamente de acero.

En este caso, el gran interés por este sable no radica sólo en los métodos de producción de la hoja, sino cómo llegó a ser enterrado allí. Se observa que el sable estaba roto, su mango perdido y su hoja torcida. Su análisis mostraba microfisuras en la hoja que, por regla general, son indicativas de que el objeto fue expuesto al fuego. Lo más probable es que el arma se doblara, expuesta a altas temperaturas, como parte de un ritual.

En la actualidad, el sable ha sido restaurado y devuelto al Museo de Yaroslavl, junto con toda la colección de tesoros arqueológicos hallados en las excavaciones.

Imagen| Blasting News