sábado, 12 de marzo de 2016

En Estados Unidos se pone de moda el hidromiel, la mítica bebida de los antiguos dioses

El hidromiel, una bebida asociada al pasado, duplica su consumo en los tres últimos años en Estados Unidos

El hidromiel era el único alimento del dios Odín
El hidromiel es una bebida alcohólica, con una graduación de unos 13º, que se obtiene de la fermentación de un preparado de agua con miel. Se trata de una de las bebidas más longevas que se conoce y puede que fuera una de las predecesoras de la cerveza.

En las fuentes escritas, la primera mención al aguamiel la encontramos en el Rig Vedá, escrito entre los años 1700 y 1100 a. C., una obra sagrada del Vedismo. En Alemania, en el interior de unos cuernos usados como recipientes, se ha hallado su rastro en fechas cercanas al 2100 a. C. Posteriormente, los griegos la conocieron como melikraton y los romanos como aqua mulsum, si bien este preparado era vino de uva endulzado con miel.

El hidromiel tenía una especial relevancia en la mitología nórdica, donde se le asignaba poderes mágicos y se le consideraba el único sustento del dios Odín. Según cuenta la leyenda, los dioses crearon a Norseman Kvasir, un hombre tan sabio que era capaz de responder a cualquier pregunta que se le formulara. Fue asesinado y su sangre se mezcló con miel. Todo aquel que bebió su sangre-hidromiel obtuvo toda su inteligencia. Este mito, probablemente, inspiró al gran productor danés Dansk Mjod para crear su famoso hidromiel Viking Blod.

En África, el aguamiel es muy popular en países como Etiopía, donde se le conoce como tej. Allí se elabora de forma artesanal mezclado con polvo de “gesho”, una planta con un sabor ligeramente amargo que preserva la bebida, de la misma forma que lo hace el lúpulo en la cerveza. En América, del mismo modo, los mayas la maceraban con trozos de la corteza de un árbol conocido como “balche”.

El hidromiel, que nunca se ha dejado de consumir, se ha vuelto a poner de moda en países como los Estados Unidos, donde su consumo se ha duplicado en los últimos tres años. Se ha convertido en una de las bebidas con un mayor crecimiento en Norteamérica. Su preparación, en la actualidad, se hace fundamentalmente tres fases. La primera es la preparación del mosto esencialmente con agua, miel y sales nutritivas; la segunda es la esterilización del preparado hirviendo la mezcla; y la tercera es la obtención de la fermentación mediante el empleo de levaduras vínicas y del embarrilado. En la primera fase se puede condimentar el mosto, al gusto, con productos como frutas, especias, granos de cereal o lúpulo. Al igual que el vino, el aguamiel pude ser más o menos dulce, tener o no gas y puede variar su sequedad.

Hay una amplia diversidad en el mundo del hidromiel. Si se mezcla con cerveza o se elabora con lúpulo y malta se obtiene un producto híbrido, cercano al sabor de la cerveza, conocido como “braggot”. Esta bebida mixta incluso puede ser producida en las propias cervecerías. Asimismo, si al preparado se le añade algo de fruta se le conoce como “melomel” y si se alarga su tiempo de fermentación se le llama, en los países anglosajones, “Great Mead”, algo así como la “Gran Hidromiel”. En países como España o Francia también se consume esta bebida, pero en su versión más suavizada. No obstante, en general, el vino de miel ocupa una posición algo precaria en comparación con la cerveza y el vino de uva.

El aguamiel, aunque tiene una categoría propia como la sidra o el sake, se vende normalmente en las tiendas de vino, aunque también hay quien agrupa esta dulce bebida en la categoría de la cerveza artesanal, gracias a la adición de lúpulo al mosto por parte de algunos cerveceros.

Imagen| Blasting News