lunes, 4 de abril de 2016

Los Siete Cielos del Paraíso musulmán representados en el Salón de Embajadores de la Alhambra

La Alhambra era un anticipo en la tierra del paraíso prometido a los musulmanes justos

Los Siete Cielos del Paraíso musulmán en el techo de la sala de los Embajadores
La Alhambra es la obra cumbre del arte nazarí, situada en el monte de la Sabika y con el valle del Darro a sus pies.

Es una fortaleza y residencia real denominada así, (al-hamra, la roja) por el color ferruginoso de la arcilla roja que recubre sus muros.

El espacio ajardinado está salpicado de fuentes, riachuelos y de frondosa vegetación que que hacen de este monumento la antesala del paraíso musulmán en la tierra.

El recinto se distribuye en tres núcleos independientes: la alcazaba militar, la ciudad palatina y la medina (ciudad). Varios edificios que existían han desaparecido como es el caso de la Gran Mezquita que se demolió para erigir una Iglesia.

La construcción en la que nos vamos a centrar fue edificada por Yusuf I que realizó, entre otras, la torre de Comares, que está ocupada por la sala de los Embajadores.

Esta es la sala más majestuosa del palacio, ya que era donde se encontraba el trono y donde se realizaban las recepciones oficiales. Los muros están ricamente ornamentados con inscripciones decorativas que aluden al Corán, al emir, e incluso podemos ver poemas…

Todo ello recubierto con zócalos alicatados, yeserías (conchas, flores, estrellas), paños, mocárabes, celosías de madera y vidrieras de colores llamadas ‘cumarias’, de ahí el nombre de la torre.

El techo, de forma cúbica, está revestido de madera de cedro con incrustaciones de maderas diferentes y policromado con tonos dorados y brillantes. En él se representan los Siete Cielos del Paraíso musulmán de manera conceptual dada la prohibición en el islam de la representación figurativa.

En el tablero central hay siete círculos concéntricos formados por estrellas de ocho y dieciséis puntas (ciento cinco en total). En el octavo cielo (Escabel) se encuentra situado el trono de Dios, representado por el cubo central de mocárabes con cuatro árboles de la vida situados en los ángulos y los cuatro ríos del paraíso.

El Paraíso se concibe como un lugar de descanso eterno reservado para los justos y representado como un jardín  frondoso, repleto de frutos y manjares y surcados por constantes ríos de agua cristalina, plagado de fuentes y con abundantes flores y árboles (la antítesis de la Península Arábiga)… Hecho para el goce y disfrute de los musulmanes más piadosos.

En el islam el número siete es el número simbólico por excelencia. Representa los siete cielos del paraíso musulmán, las siete tierras, los siete mares y las siete divisiones del infierno.

Es un número que representa exceso, y los planetas que se conocían en aquel momento.

Se entiende por siete cielos los siete mundos que existen en el universo a la espalda del mundo en el que vivimos y las capas de diferentes gases y aires que rodean la Tierra.

En definitiva, la Alhambra es un conjunto monumental, lleno de encanto, al que hay que ir al menos una vez en la vida, rodeado de huertas y jardines que hacen de ese espacio un lugar único. De ahí el dicho granadino ‘Dale limosna mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada’.

Imagen| abierta.ugr