sábado, 21 de mayo de 2016

El perro: el mejor amigo del hombre en la Historia del Arte

Desde el Neolítico podemos analizar el recorrido de los canes junto al hombre y reflejo de esto será  la Historia del Arte

'Cuatro ases' (1903), de Cassius Marcellus Coolidge
En el arte podemos rastrear las diferentes imágenes que han acompañado a las representaciones de dioses, personajes ilustres u otras representaciones con sus canes. Pero antes algunos datos sobre los perros y su origen.

La denominación exacta es  “Canis Lupus Familiaris”. En el año  1993 se descubrió a través del ADN mitocondrial (aquel que se trasmite de madres a hijas) que la diferencia entre el Lobo (Canis Lupus) y el Perro, genéticamente hablando, es solo del 0,2 %.


¿Cómo lo hicieron? ¿Cuándo?

Bien pues los primeros datos que se tienen de esta domesticación son del Neolítico, cuando el ser humano comienza asentarse. Dos son las teorías más aceptadas:

- El merodeo  de los lobos a los poblados atraídos  por el alimento que habría en las cercanías.

- La adopción de una camada de cachorros que han sido separados de sus padres. De esta manera, al ser criados con seres humanos, después de 10 generaciones ya podrían tener cambios morfológicos.

Se estableció una relación este el hombre y el perro. La adopción de estos animales por parte de un grupo de personas suponía un avance en sus técnicas de caza, los perros se convirtieron en una herramienta para el hombre.


En cuanto a las representaciones que encontramos a lo largo de la Historia del arte, los bajos relieves asirios y las pinturas en el Antiguo Egipto nos muestran al Lebrel  como el protagonista. Estos consideraban a los perros reales. Solo los nobles podían  tenerlos.

Muchos serán momificados junto a sus dueños. Plutarco atestiguo que  “Los componentes de la familia se afeitaban el cuerpo y la cabeza para así poder calmar su pena”. Con ello vemos como eran parte muy importante en la sociedad.

Además en esta cultura tenemos que hacer referencia a ANUBIS, el dios que presidia la momificación de los cadáveres, que tiene cuerpo de hombre y cabeza de chacal. Este animal es un símbolo positivo dentro de la cultura Egipcia.

En  Grecia, se puede ver diferentes periodos en sus representaciones. En los primeros años vemos que son mostrados como agresivos, mostrando los dientes. Pero en cambio en el periodo clásico y después en el helenismo serán tratados como símbolo de fidelidad.


En la Odisea se le dará un papel muy importante a este animal, ya que será el único que reconozca a Homero cuando vuelve de su viaje. Dentro de la iconografía clásica  el Can Cerbero es la forma la representativa de este animal. Es el guardián (un perro de tres cabezas) del inframundo. Tendrá numerosos representaciones a lo largo de la historia.

En la Antigua Roma se utilizaban los perros en las guerras y enfrentamientos bélicos, le cortaban las orejas para evitar que sufrieran heridas en estas zonas cuando van a combatir. Era tal su importancia que existía el cargo de “procurator cinofilis” que era el encargado de llevar las razas más valiosas a Roma para la venta.

En el arte paleocristiano, el bizantino y en la Alta Edad Media no existen casi representaciones de estos animales. Con una excepción, en la representación de “San Cristóbal” que se dibujaba con cabeza de perro.


En la edad del Humanismo, la mejor imagen de este animal será en el cuadro realizado por Van Eyck, el Matrimonio Arnolfini.

Las representaciones de este pequeño animal adquieren otro significado. Están ahí como símbolo de la fidelidad matrimonial. Esto nos muestra un nueva temática, la aparición de los “perros de compañía” en las casas burguesas.

Las representaciones de escenas de caza en las que siempre aparecen canes serán muy comunes a partir de ahora, así como en aquellas escenas que se muestre la vida en la corte. También podemos ver la representación de los perros adquiere un significado de status.


En el siglo XVI y XVII no varían las temáticas de representación de estos animales, pero sí que podremos ver muchas más razas. Además ya será algo muy común la aparición de estos en los lienzos y esculturas de esta época.

A los caballeros se les representara con mastines, galgos o sabuesos. Y a las damas con perros pequeños y con el pelo más largo que hacen las veces de acompañante. Por otra parte en los caballeros que querían aparecer como fieles, cultos y respetados también se les representara con un pequeño perro. La raza más famoso será el “Boloñés” que es una versión del maltes.

En el periodo Isabelino de Inglaterra se instauro una nueva práctica, la carrera de perros. Ello daría con el tiempo una nueva raza, el Galgo Irlandés. Las formas esbeltas y elegantes de estos tuvieron mucho éxito en las pinturas inglesas del siglo XVII.


El siglo XIX el perro ha experimentado ya su gran trasformación: de animal específicamente seleccionado y adiestrado como “ayudante” del hombre en numerosas situaciones se ha transformado ante todo en un “hecho social”.

Capítulo a parte serán las guerras, tenemos numerosas referencias de cómo el perro jugó un importante papel en la conquista del Nuevo Mundo. Era una práctica común utilizar a los perros para atacar a los indígenas, literalmente echándoles a los perros. Así como posteriormente serán utilizados en la Primera y Segunda Guerra mundial. Y no en los lienzos sino como animal de “lucha” o bien para llevar carga o medicamentos.

Han estado con nosotros toda nuestra historia, son un elemento más de ella y es interesante poder conocer como, al igual que nosotros, han ido evolucionando hasta llegar a ser un elemento indispensable en la sociedad actual.

Vía| Wikipedia, ABC
Imagen| Wikipedia