viernes, 13 de mayo de 2016

Extraños sacrificios humanos aparecen en unas tumbas prehistóricas chinas

En el noroeste China los arqueólogos han descubierto un cementerio prehistórico con cientos de tumbas

Una de las tumbas perteneciente a la cultura Qijia
En el noroeste China, cerca de la una aldea llamada Mogou, los arqueólogos han descubierto un cementerio prehistórico que contiene cientos de tumbas, en algunas de las cuales se llevaron a cabo sacrificios de seres humanos.

Los enteramientos tuvieron lugar hace unos 4000 años, antes de que se desarrollara la escritura en la zona. En tan sólo una temporada de trabajo arqueológico de campo, entre agosto y noviembre de 2009, fueron excavadas casi 300 tumbas. Además, otras tantas habían sido halladas en fechas anteriores entre los años 2008 y 2011.

Se trataba de enteramientos de inhumación orientados hacia el noroeste, algunos de las cuales conservaban pequeñas camarillas cercanas al difunto, donde se colocaba algunas piezas de cerámica hechas a mano. Los arqueólogos también intuyen que algunas de las tumbas fueron cubiertas por montículos que pudieron haber marcado su posición.

En el interior de las tumbas, los arqueólogos se percataron de que se encontraban los miembros de familias enteras enterrados juntos, con la cabeza orientada hacia el noroeste. Fueron sepultados con una gran variedad de productos como collares, armas y piezas de cerámica decorada.

Curiosamente, además de los artefactos, también se evidencian los restos de lo que pudo haber sido un sacrificio humano en la necrópolis. En una de las tumbas, como se observa en la imagen, aparece un individuo sacrificado y colocado junto a los fallecidos con las extremidades flexionadas y el rostro mirando hacia la cámara mortuoria. Los huesos estaban relativamente bien conservados y nos indican que la edad de la víctima rondaba los 13 años.

Los ajuares encontrados incluyen cerámicas con decoración incisa, como recipientes con la parte superior ornamentada con pequeños círculos en forma de “O” y con otras formas onduladas. También han aparecido en los enterramientos armas variadas como sables de bronce, mazas de piedra, hachas, dagas y cuchillos.

Los arqueólogos también han hallado un montón de piezas de huesos y otros artefactos que pudieron haber sido usados en rituales para la predicción del futuro. La adivinación ósea se practicaba mucho en todo el mundo antiguo. De hecho, cuando la escritura se desarrolló en China algunos siglos más tarde, parte de los primeros textos que se escribieron aparecen en estas piezas óseas.

La mayoría de las tumbas pertenece a la cultura Qijia, cuya gente utilizó artefactos con diseños similares y vivió a lo largo del río Amarillo y sus afluentes. Estos pueblos, según el profesor Chen Honghai, vivían en una zona un tanto árida. Para adaptarse a esas condiciones adversas cultivaron el mijo, un cereal muy adecuado para los ambientes secos, y criaron animales como el cerdo, la oveja o la cabra.

Asimismo, la gente de la cultura Qijia habitó en asentamientos modestos de menos de 9 hectáreas, en casas cuadradas o rectangulares que a menudo aparecen excavadas parcialmente en la tierra y cuyas puertas apuntaban generalmente hacia el sur.

Los científicos todavía no están seguros de por qué la gente Qijia practicó sacrificios humanos, aunque puede que se debiera a la conquista de otros grupos, cuya gente fue esclavizada o sacrificada.

El informe del equipo, dirigido por el profesor Honghai, se publicó inicialmente en chino en la revista Wenwu y se centró en los descubrimientos realizados entre agosto y noviembre de 2009. Su informe se ha traducido recientemente al inglés y se ha publicado en la revista Reliquias Culturales Chinas.

Imagen| Blasting News